La vejez y el déficit fiscal cubano

•abril 4, 2013 • Dejar un comentario

935DC61E-226F-4A1A-A459-94D5BAD521DE_mw640_mh360_s[1]Es en extremo preocupante que nuestra isla sea uno de los países que tiene la población más envejecida del planeta. El fenómeno particular cubano se debe a razones harto conocidas, la emigración aumentó al tiempo que decreció las tasa de natalidad y el crecimiento poblacional.

Como lo urgente casi nunca deja tiempo para lo importante; no es difícil entender que por políticas irresponsables o, cuando menos, desatinadas, aumentaron los costos de las pensiones y se originó el aumento imparable del déficit fiscal cubano.

Muchos dirán que lo conveniente es cambiar de sistema social; pero eso en mi opinión depende de la decisión popular. El hecho es que la población envejeció y, en lo que a temas laborales respecta, en Cuba desapareció el concepto de “tercera edad”.

Para los ancianos, retirarse es un anhelo; como es una ficción que un joven de 20 años, de los tantísimos que hoy se encuentran desempleados, pueda llegar a trabajar el tiempo reglamentario para lograr una jubilación. Tendrían que trabajar algo más que su vida entera para poder cobrar pensión. Por supuesto, los huérfanos y discapacitados son, punto y aparte, que por diferente no deja de ser peor.

El envejecimiento de la población agotó la poca sustentabilidad financiera del sistema de pensiones, su fondo es completamente insuficiente para poder sufragar el período de retiro de un jubilado.

Por ello, más que necesario, se hace imperioso reformar ese sistema, aumentar los ingresos, extender la cobertura y asegurar la sustentabilidad de un futuro muy cercano.

Olvidarnos por un rato del pasado y mirar hacia un horizonte común, abandonar ese ridículo antagonismo que trae la lucha por el poder, y auxiliar a los jóvenes de hoy, para que no sean los desamparados del mañana.

En el año 2005 el gobierno revolucionario ordenó aumentar las retribuciones, incluso promulgó nuevas leyes al respecto; pero la continua desvalorización del peso cubano hizo menguar proporcionalmente el valor real del monto del dinero que recibe un pensionado. De manera que hoy, recibiendo más, ganan muchísimo menos.

En las circunstancias actuales, para ofrecer cierto estatus a la población que labora, el gobierno tendría que aumentar la cotización que pagan los trabajadores y, a la vez, aumentar la edad de retiro hasta los 200 años. Un disparate mayúsculo. Las medidas continúan siendo notoriamente insuficientes y engañosas.

Conocemos bien que, la dirección del país inicio su llamada “actualización del modelo socialista” quitandose un estorbo; eliminando puestos de trabajo estatales y despidiendo a funcionarios que sin vocación, no tuvieron más opción que refugiarse en un naciente sector privado sin cobertura del sistema de pensiones. Oficinistas se hicieron campesinos; y burócratas, vendedores de fritas. Pero estos trabajadores, como cualquier otro cubano, desconfían de los bancos y continúan justo en el limbo del abandono.

No quiero rasgar el problema sin ofrecer mi apreciación; creo que, para los trabajadores estatales, sería eficaz reajustar el subsidio acorde con la eficiencia personal, no con la edad; una especie de sostenibilidad laboral que contribuya al útil aprovechamiento del individuo y revalore la autoestima de quienes puedan sentirse valiosos. Por otro lado, apremia modificar la ley de inversión extranjera de manera que pueda brindar atractivos incentivos como excepciones de impuestos por un período determinado a las empresas foráneas que organicen planes de jubilación confiables para esos muchos trabajadores que reciben ingresos mensuales y que, por cuestiones de semántica, en lugar de llamarse empresarios les dicen cuentapropistas

Cuba: Antes y después de El Arca de Noé II

•abril 2, 2013 • Dejar un comentario

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Zoo 2Zoo 1Siguiendo la tradición de los antiguos guerreros romanos, los militares cubanos, después de terminar sus misiones y/o contiendas en territorios extranjeros, regresaban a la patria portando algún trofeo vivo.

Unos optaron por traer hijos adoptados (a quienes luego abandonaron), otros importaron mujeres de físico inusual que, al no soportar ciertos tratos, terminaron regresando a sus orígenes.

Los más estrafalarios se trajeron a modo de recuerdo, chimpancés, guacamayas, tortugas gigantes, suricatas y algo más que simples anécdotas para mostrar y recordar.

Y por mera competencia, el actual emperador cubano se armó un paradisíaco coto de caza escondido entre la agreste belleza de Cayo Saetía; una isla, ubicada al sureste de Holguín entre la bahía de Nipe y el océano Atlántico. Donde puede dispararles a búfalos, toros, antílopes elands, jabalíes, cebras, camellos, avestruces, extravagantes reptiles y otros animales de lejanas latitudes.

Amantes de lo natural (no de la naturaleza), y como Nerón, en eso de darle al pueblo pan y circo, aceptaron una donación de animales africanos que en el año 2011 viajó desde el Parque Nacional Etosha, en Namibia, hasta el Zoológico Nacional de La Habana.

La humanitaria operación se llamó “El Arca de Noé II”, y en su momento despertó cuestionamientos por parte de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, que emitió declaraciones expresando su preocupación porque estos animales capturados en estado salvaje, tendrían que soportar un vuelo largo y agotador a su nuevo destino, y además no se sabía si alguna organización de bienestar animal había revisado las instalaciones cubanas, sus normas de atención y la inserción a la vida social animal.

La realidad es que los ejemplares importados, como cualquier turista foráneo, cuentan con atención distinguida; los problemas fueron más bien de adaptación.

El chacal de lomo negro sufrió una fuerte depresión al descubrir que la falta de pelambre en su homólogo cubano no es por un típico peinado caribeño, es el resultado de una severa escabiosis. Los ungulados extranjeros sintieron similar reacción al constatar que sus equivalentes isleños no necesitaban pezuñas, los veterinarios se las quitan, y las venden a muy buen precio en el mercado negro, para la confección artesanal de hebillas de pelo.
En la cávea de los carnívoros reina la pasividad. Guepardos, hienas manchadas y pardas han visto disminuir considerablemente la cuota de alimentos pero viven convencidos que dicha reducción se debe a la campaña mundial en contra de la obesidad. Debido a la falta de agua se organizó un pequeña sedición en el estanque de los hipopótamos; pero todo se solucionó, después de una larga charla, los artiodáctilos entendieron que Cuba es un país “bloqueado”.

Trauma serio, el de un león que viajó para hacer cría y al ver las leonas cubanas alimentándose de plátano fruta y cabezas de pescado, no hay quien le haga aparearse y tiene pésimo el carácter.

Por lo demás, todo normal. El Zoológico Nacional, ya está listo, esperando el 26

Permanencia, legitimidad y futuro en La Habana

•marzo 28, 2013 • 1 comentario

034ABC78-C1CD-4D22-9419-10118D1EE25D_w640_r1_s[1]Si algo aprendí en mi cercanía al poder, fue a no centrarme en lo explícito de las acciones, sino en el mensaje no verbal que esconden las omisiones. Precisamente por eso hoy, mientras muchos se embelesan mirando hacia lo soñado, y ven con ilusión el desarrollo de una evolución que me parece todavía en embrión; el gobierno cubano aprovecha y reafirma más permanencia, legitimidad y futuro.

Tengo 103 razones (de ellas, tres son personales) para estar en contra de eso que llaman Revolución. Pero ello no quiere decir que no vea el empoderamiento creciente de una gestión que combina, por un lado, las inversiones en áreas claves como el turismo, la tecnología o la educación; y por el otro asegura la sostenibilidad de un sistema, más el aumento en número y monto de ciertas cuentas personales e inversiones en el exterior. De esas, comentaré en otro momento.

Está claro, que los abusos, la desidia, la saturación del panfleto, y el hartazgo del discurso, pidiendo sacrificio con martirologio agregado, han hecho que la mayoría de la población se separe del gobierno, pero también de la oposición.

El ama de casa, el campesino, el obrero, el médico, el ladrón y el estudiante, no son políticos ni apolíticos, sino contra políticos. Consciente de esta verdad, el gobierno dio pasos concretos y simuló romper la separación entre dirigente y dirigido nombrando ejecutivos más jóvenes… Perdón, quise decir menos viejos, menos viciados y más cercanos al pueblo, aunque en la práctica ninguno de ellos cuenta con libertad real y poder de mandato.

El pasado año tuvo una extraña congelación el presupuesto militar, tanto así que hace unos días el General pidió confianza a la población armígera. Jugada política o no, siempre es algo que completa la imagen pragmática de un líder, verle decir públicamente que es sabedor de las limitaciones administrativas y de caja.

Sin embargo, a los ojos del empresario foráneo, develan una economía lenta, pero en recuperación, abierta a la inversión extranjera y urgida de comerciar sin fronteras. Y como es casi un precepto, que el capital carece de ideología y adora la oportunidad, el negociante raudo y veloz, cae en el jamo y termina siendo pasto del gobierno, mercancía de cambio, que lo utiliza como rehén para sondear intereses y presionar gobiernos, estados y monarquías. Tarde entienden que tal recuperación no se basa en la producción ni en mercado laboral, sino en evitar salideros de una muy deteriorada fontanería estatal.

Mañosos en diplomacia, y en propaganda oficialista, saben que el mundo de hoy no es de izquierdas luchadoras ni derechas acomodadas, sólo de hombres que se inclinan hacia uno u otro lado según se mueva la balanza de sus intereses. Por eso se les facilita comprar tantos compromisos regalando dientes a quienes no pueden sonreír, y colores a los que no ven. Humanitariamente armaron, con un sinfín de pacientes, ejércitos de agradecidos.

El gobierno de Cuba se prepara en marcha forzada para enfrentar el futuro, que vislumbro al doblar de la esquina. No quiero parecer negativo, no lo soy, pero no puedo dejar de pensar en mi astuta abuela, propietaria de una sabiduría sin igual, cuando me decía, “El mundo se divide en dos: los que tienen el poder; y esos a quien alguien llamó Los nadie dueños de la nada”.

Y antes del CIMEQ…

•marzo 20, 2013 • Dejar un comentario

C9D9561B-E341-4ACF-9B95-A73B46233C7E_w640_r1_s_cx0_cy10_cw0[1]
En nuestra pequeña isla, muchos se han visto obligados a emigrar; la mayoría por desilusión, otros por desesperanza, algunos por comodidad, y raras especímenes por el sencillo motivo de marcar diferencia, un extraño morbo.

Por ejemplo, cuando los insurrectos hirsutos descendieron de la Sierra, hambrientos de promiscuidad, por cierto, muy bien correspondidos, eran muy jóvenes y sólo podían contagiarse de enfermedades venéreas. En tales circunstancias, no debían acudir a hospitales ordinarios.

Fue así, cuando para atender la salud de quienes ya se perfilaban como grandes diferentes, se creó una pequeña consulta-laboratorio en la casa del entonces comandante René Vallejo (calle Este, entre 37 y Parque, Nuevo Vedado), a quien todos respetaban porque además de ser un médico extraordinario y magnifico conversador, era un excelente espiritista.

Con Vallejo se mataban – como dicen – tres pájaros de un tiro. Pero poco duro la existencia de “el primer centro hospitalario de los revolucionarios”. Empezó a quedarles chiquito, los dirigentes cubanos procreaban con la agilidad de una claria, al contrario de la población ordinaria que con desesperación migraba de oriente a occidente, y de occidente a Miami. Necesitaron entonces ampliar el centro élite de salud. Y llegaron a Miramar.

Los dos fastuosos palacetes que convergen en la esquina de 34 y 43, se transformaron en clínica. Farmacia, laboratorio, cuartos de ingreso, sala de urgencia, consultas, salón de operaciones, y en el sótano un local de terapia. Así funcionó inicialmente eso que hoy algunos llaman Clínica de 43, Clínica del Consejo de Estado, o también se le conoce como la Clínica de Kohly, nombre original del reparto donde se encuentra.

Allí no sólo se atendieron los más altos dirigentes, amigos y familiares; también algún gerifalte de África y América latina.

En poco tiempo aquella cliniquita creció con espíritu de imperio, se apoderó de las casas del frente y más tarde las de los costados. Le sumaron, salón de parto, neonatología, cirugía, sala de odontología, guarnición, spa, y todo lo demás, un hospital a todo dar, para la jet set de delincuentes, dirigido por un médico coronel de turno, siempre bajo la supervisión de la invisible y temida Dalia Soto Del Valle.

Para entonces – según los Castros II – Nuevo Vedado se había convertido en una barriada populachera donde vivían los tronados; y Miramar acogía a una nueva casta, los creídos ricos sin serlo. Así que, poniendo en práctica ese fraude que se esconde entre las leyes, desalojó algunos hogares y reorganizó su nuevo gueto un tantico más al oeste. En Siboney existen casas lujosas que comparten el inaccesible contexto.

La dirigencia envejeció, y aunque a cada dirigente de primer nivel le acompaña un doctor, ambulancia y expertos enfermeros, comenzaron los achaques y las urgencias continuadas. La clínica ya les quedaba muy lejos y demasiado expuesta, con frecuencia se escapaban rumores con doble lectura sobre algún dirigente enfermo.

Con apremio y previendo se trasladan al CIMEQ, ahí se preservan, en el arcano insondable objeto 20.

La política en Cuba es un muro detrás del cual siempre se esconde algo sucio y desconocido, aunque sea el dios Asclepios travestido.

Cuba a punto de más reformas

•marzo 13, 2013 • 1 comentario

BlogueanNo miente Juventud Rebelde cuando afirma en su edición dominical “Regresó Raúl a la Patria y lo hizo con la emoción reflejada en el rostro después de las intensas jornadas vividas en Caracas”. Le creo, tampoco falsea al decir que sus palabras trazan ruta y marcan pautas.

El gobierno revolucionario ha perdido su nodriza y sabe con exactitud, que sin mecenazgo, no puede optar por la continuidad del discurso no creíble, ni ambicionar la permanencia de algo que dentro de Cuba ya casi nadie necesita.

Como decía mi abuela al sentarse en su balance, antes de prender el tabaco: “lo que desespera y crea una real incertidumbre, no es lo que sucedió, sino lo que va a suceder”.

Los tiempos están cambiando, para todos, y tenemos que cambiar con ellos. Ya sé que dentro de la isla existen, cuando menos, dos bandos. Uno tiene el poder y – como suele ocurrir con tan preciado botín – no está dispuesto a cederlo, pero para mantenerlo tiene la urgencia de reinventarse.

Su principal enemigo, dentro y fuera de la palestra pública, es el lastre que genera mantener su propia inercia. Hoy, como nunca antes, la clase dominante isleña necesita con prisa acuciante, y no discreta, un acercamiento hacia un modelo más democrático. Disfrazarse de una estética moderada, aunque su target continúe siendo el mismo, ganar tiempo, siempre apostándole a la biología, oxigenarse y multiplicar fuerzas.

Creo que sin renunciar a ninguna de sus “convicciones”, no pueden hacer otra cosa que inclinar su ortodoxo sendero ligeramente hacia un espacio de mayor entendimiento, incluso con su disidencia, (la que confunde Uniformidad y Unión) que a simple vista no parecen separarle grandes diferencias.

No tengo bola de cristal, pero me arriesgaría a decir que antes del próximo año, quizás antes del próximo verano, se anunciarán nuevas reformas económicas, incluso políticas, destinadas a crear una nueva Constitución, o reformar la vigente. Separarán el Estado, el Gobierno y el Partido para potencializar el poder en pro de más evangelización política, y más legitimación. Está claro, edificarán barricadas que le permitan mantenerse inmunes frente a quienes deseamos juzgarles o cuando menos verles sentados en el banquillo de los acusados.

La Habana se está convirtiendo en un territorio al que todos – hasta yo que nunca he sido muy prudente – deberíamos mirar con sostenimiento y cuidado. Alguien escribió, que la más socorrida manera de fagocitar al enemigo es hacerle sentir importante. Recordemos que para el gobierno cubano el mundo no es mucho más que un gran campo de batallas.

Y sí, aún le quedan viejas trampas capaces de atrapar ingenuos, manipular los sentimientos de quienes hace años no disfrutan del placer de comer en familia, y manosear la candidez de otros tantos que no tienen ni una mesa a la cual sentarse. El peligro está en sobrecargar la tuerca y romper la rosca de la poca cohesión social.

El nuevo papel del castrismo es mostrar una estrenada falsa benevolencia. Ahora invocarán palabras necesarias, Justicia, Libertad y Democracia como quien reparte comida para después recoger votos. Porque si bien es cierto que cuando se sale a cazar no se usa el fusil al revés; existen historias reales en las que el tiro al tirador, le ha salido por la culata.

La Habana, lujuria y engaño

•marzo 9, 2013 • 4 comentarios

Lujuria
Mirando desde el 2013, creo que las dos medidas más polémicas para la población cubana durante el año pasado, fueron la aprobación de la ley No. 113 del nuevo sistema tributario, y el Decreto No. 308, que desde su aparición en La Gaceta Oficial regula las normas y procedimientos que según el periódico Granma comenzaron a aplicarse “de forma paulatina” a partir del pasado enero.

En principio estoy de acuerdo con una nueva legislación. La economía de mi país se construyó sobre la cimiente de un sistema arquitectónico de delincuencia arbitrio, donde muchísimos truhanes, de todo el orbe, llegaron a Cuba con maletas de dinero para, evadiendo regulaciones internacionales y sin explicar procedencia, ingresarlo en nuestros bancos o invertirlo en nuestro país.

Aquí debo aclarar que algunos de estos mangantes terminaron estafados porque vivíamos, todavía no tengo claro si referirlo en tiempo pasado, en una amnistía fiscal, y moral, que entre otras cosas afectó nuestro cándido pudor isleño y, sin ánimo de justificar, nos obligó a practicar aquel mohoso proverbio de origen chino “Ladrón que roba a ladrón,….”

Una de las acepciones de la palabra libertad es ser parte de un desorden; pero aún así, los cubanos (solventes o no) debemos recuperar nuestra cultura del tributo.

Yo invito a consultar la ley que a partir de este 1ro de enero obliga a pagar sobre ingresos personales, utilidades, ventas, servicios, transporte terrestre, transmisión de bienes y herencias, documentos, etcétera. Y a revisar los nueve impuestos que, aunque visibles en el cuerpo de dicha ordenanza, no se harán efectivos por ahora.

Si escarbamos en el espíritu de esta nueva política contributiva, encontraremos que es básicamente económica. El país se cae a pedazos y en su peligrosa caída le echa mano a todo lo que esté a su alcance. Es un recurso de auxilio socorro que sólo busca recaudar, no beneficiar.

Este estatuto aprobado por los miembros de La Asamblea Nacional del Poder Popular (personas leídas, eruditas y elocuentes), es un acto de publicidad que como todo discurso en parábola no debería ser tomado en cuenta. No es más que una ley incompleta plagada de lagunas que, con sutil saturación de palabrerías rebuscadas, aparenta una perfección cuasi quimérica y logra convertir al defraudado en defraudador.

Con ánimo sancionador persigue el pequeño fraude fiscal como si la corrupción nacional estuviese en el carpintero, el zapatero, o el chinchalero; y no en los grandes capitales ni en las empresas estatales. A quién piensan engañar; hace tan solo unos años el MINFAR desembolsó una vergonzante suma de varios millones de dólares para montar un proyecto de jets privados con aviones que nunca volaron ni salieron de sus hangares porque nunca fueron comprados. Eso sí fue un mega fraude fiscal, digno de ser sancionado.

Pero la ley No. 113, y su Decreto No. 308, son movidas de ajedrez. Una fría elucubración del gobierno cubano, que escondido tras la típica treta de viejo jugador de póker, lanza al mundo, y en especial a los Estados Unidos, un mensaje de solidez y de cambio. Si la Rioja sabe a vino, la Habana a lujuria y engaño.

El rumor del G2, un daño importado

•marzo 7, 2013 • 1 comentario

BlogBajo el mando de Yuri Andrópov,en la KGB, se organizó toda una terrorífica maniobra, destinada a sembrar la duda para que a ojos del mundo se cuestionara y estigmatizara, al eminente científico y activista en favor de los derechos humanos y las libertades civiles, Andréi Dmítrievich Sájarov, premio Nobel de la Paz en 1975.

Contra el disidente ruso, se crearon rumores, comentarios y burlas malintencionadas, también se falsificaron y publicaron documentos de su vida personal que parecían creíbles e invitaban a juzgar. Toda la fuerza de un Estado, haciendo pulso contra un individuo.

Algún tiempo ya ha pasado desde entonces; pero ese continúa siendo el más común de los homicidios a la credibilidad y el decoro del ser humano.

Ese signo instituido como terrorismo estatal – destreza muy bien aprendida, con notas de sobresaliente, por el “siempre tan humanitario” gobierno revolucionario -parece estar cobrando fuerza. Es el modus operandi, que el MININT convierta un nombre en tiro al blanco exagerando una verdad, minimizando realidades, tergiversando puntos de vista, multiplicando las dudas y alimentando el cuchicheo.

Todo aquel que toma distancia de la doctrina común, se convierte en objeto de crítica, repudio o burla. Ya sea, por su nivel cultural, su forma de vestir, de hablar, color de la piel, inclinaciones sexuales e incluso modales. El gobierno se esmera en escoger su disidencia, y logra identificarla con lo feo, la mendicidad, lo disfuncional o frustrado.

Cuestionable proceder; pero muy bien pensado; ¿quién tiene entre sus aspiraciones llegar un día a ser pobre? Los ídolos de multitudes son lindos, poderosos, talentosos, inteligentes o ricos.

Existen múltiples formas para desacreditar al ser humano. Quien disienta dentro y fuera de la isla, o enfrente a esa dictadura que ha dado muestras fehacientes de no respetar ni las más elementales normas de ética, mucho menos de legalidad; tiene un adjetivo endilgado, para con él menoscabar su autoridad y reputación.

La más común y desgastada manera de introducir desconfianza sobre algún crítico u opositor, es esparcir el rumor “fulanito es del G2”. Más que horror siento vergüenza cuando oigo a los cubanos cuestionando a los cubanos, utilizando los mismos argumentos de esa oscura maquinaria que, aunque bastante oxidada, logra aún tener efectividad en su engranaje. No tenemos por qué hacernos eco de tanta duda.

Es cierto que el desarrollo tecnológico es directamente proporcional a la libertad humana; pero el internet también se ha convertido en la herramienta perfecta, de él se vale el estado cubano, para lanzar al espacio “medidas activas y desacreditadoras”, convencido, que impulsado por sus agentes de influencia, colaboradores especiales, y los cada día menos simpatizantes, usen a desinformados, resentidos y/o envidiosos como caldo de cultivo en la web y redes sociales.

Necesitamos cambiar viejas estructuras, abandonar obsesiones y con un poco de esfuerzo borrar los prejuicios que el tiempo marco, como tatuaje, en el centro del genoma cubano.

El daño es antropológico; tenemos que superarlo, se hace necesario.

 
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