Cuba: Las trampas de la extradición

•abril 23, 2015 • Dejar un comentario
La Habana prometió a la Administración Bush que no recibiría a nuevos fugitivos de la justicia de EEUU como Joanne Chesimard, filmada aquí en las callles de La Habana.

La Habana prometió a la Administración Bush que no recibiría a nuevos fugitivos de la justicia de EEUU como Joanne Chesimard, filmada aquí en las callles de La Habana.

La política es el único arte escénico donde no cabe el asombro. Por eso, a pesar del visible empeño que realizan Cuba y Estados Unidos por normalizar relaciones y al acuerdo recientemente pactado por el Gobierno cubano, de cooperar para dar solución a los casos de los fugitivos de la justicia estadounidense refugiados en la isla, pongo en duda que extraditen a Joanne Chessimard (se le concedió refugio político en 1984) y a William Guillermo Morales (si posee igual condición).

La extradición de estas personas sentaría un precedente que presionaría la entrega de Juan Lisímaco Gutiérrez Fischmann (exesposo de Mariela Castro) y algunos otros personajes refugiados en La Habana alegando motivos políticos.

Es más factible creer que Cuba, mientras el palo va y viene, devuelva a los involucrados, ya señalados, en delitos rutinarios como lavado de dinero, falsificación, estafa a seguros, tarjetas de crédito y/o al Madicare.

La extradición es un recurso que se clasifica en “activa”, acto del que hacen uso los países cuando solicitan la entrega de determinado individuo; o “pasiva”, el que realizan los países cuando a estos se les solicita la entrega de objetos puntuales (seres humanos).

Internacionalmente funciona de varias maneras; pero en Cuba, la solicitud de extradición “pasiva” se recibe únicamente por vía diplomática y, después de ser revisada, corre a cargo del poder ejecutivo que, al no existir separación, le ordena al poder judicial tramitar y resolver el procedimiento en cuestión.

El ejemplo más reciente lo tuvimos en el 2004, cuando fue detenido en La Habana, en una casa del Nuevo Vedado, el empresario argentino con nacionalidad mexicana Carlos Agustín Ahumada Kurtz, que fue deportado de Cuba tras un pedido de extradición “activa” emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno mexicano.

Muy diferente fue el caso Robert Vesco. Un juez cubano resolvió la procedencia judicial, pero el poder ejecutivo, personificado en Fidel Castro, ordenó no dar curso a la entrega alegando motivos de riesgo para la seguridad nacional, aunque algunos aseguran que pesaba más el tema “patrimonio familiar”.

Entre Estados Unidos y Cuba no existe tratado de extradición; pero eso no quiere decir que no se pueda entregar a una persona. Ahí es justo donde radica el primero de los recursos que usa el Gobierno cubano, pués –según legislaciones internacionales– ante la ausencia de un tratado, la ley interna del país a donde se dirige el reclamo decide si una persona es entregada o no.

William Guillermo Morales, víctima de su propia bomba.

William Guillermo Morales, víctima de su propia bomba.

El resto de los subterfugios se esconden en el procedimiento en sí. El trámite de reclamación inicia –como ya expliqué– con una nota diplomática solicitando la detención provisional de la persona en cuestión con fines de extradición. Pero tiene que cumplir determinados requisitos: El Estado requirente tiene que aportar los datos de identificación del individuo que pide sea detenido; mostrar el demostrativo de una orden de detención con razón sobre el objeto solicitado; aceptar el compromiso de formalizar la petición de extradición en el plazo convenido; aceptar la reciprocidad y aceptar, además, que se trata de un caso de urgencia.

Permítaseme aclarar que como “caso de urgencia” se entiende que exista la posibilidad de que la persona requerida escape del país al cual se ha solicitado.

¿Alguien puede pensar que Joanne Chessimard o William Guillermo Morales, teniendo la condición de refugiados políticos, tengan planes reales de querer abandonar la isla? Quizás, pero ¿hacia dónde?Venezuela no es opción, pues aunque el mandatario Maduro tenga igual cantidad de cromosomas que un équido (Equus asinus); lo último que desea es un problema de este tipo.

Quienes tienen la condición de refugiados políticos en Cuba saben que, solo por alguna negociación que les obligue a ser objeto de una detención (o secuestro) transfronterizo, la extradición, más que una posibilidad, es una apariencia onírica distante de la realidad.

Cuba: Sueños y realidades antes y después de la Cumbre en Panamá

•marzo 31, 2015 • Dejar un comentario

Cumbre Panama

A puntico de celebrarse la VII Cumbre de las Américas en Panamá, creo entender el por qué de las expectativas. Estudié en la antigua Unión Soviética y sé que muchos optimistas viven un suspenso igual al que vivió Moscú, en 1985, cuando los mandatarios Mijail Gorbachov y Ronald Reagan, se iban a reunir por primera vez en Ginebra.

Aunque muchos lo olvidaron porque el encuentro fue empañado por la monumental actuación de aquel traductor impostor que acaparó los titulares, Barack Obama y Raúl Castro tuvieron su primera vez durante los funerales de Nelson Mandela en Sudáfrica.

Hoy, algunos piensan que avanzamos y otros que estamos justo al borde de un “ataque de nervios”. Lo cierto es que todos los cubanos estaremos pendientes del discurso de ambos mandatarios y en esos pequeños detalles que solo podremos observar en el apretón de manos.

A Panamá viajará parte de la oposición cubana y el exilio; pero siento que el tema de preferencia a comentar, será, el centenar, quizás más, de actores, estudiantes, intelectuales, artistas, campesinos, cuentapropistas, cooperativistas, empresarios y académicos que, como representantes también de la sociedad civil cubana, fueron celosamente escogidos para viajar a dicha cumbre y teatralizar todo un espectáculo con dinámica gelatinosa, donde se puede prever alguna que otra deserción y actuaciones especiales de corte sentimental, democrático, multirracial, politeísta, aperturista y plural.

Así lo anticipó el ex ministro de Cultura y actual asesor presidencial, Abel Prieto, cuando el pasado 17 de marzo dijo: “Los cubanos que asistan al Foro de Panamá, tienen que estar muy bien preparados para enfrentar los estereotipos creados sobre la idea de que Cuba tiene una sociedad monolítica“.

La historia comenzará cuando al terminar la Cumbre, los cubanos regresen a la isla y se enfrenten al escenario real con nuevos cambios en el día a día. Venezuela recortó a más de la mitad el suministro de petróleo a Cuba y, aunque es lógico entender que La Habana y Caracas por mantener el hermetismo y motivar la especulación se empeñen en guardar silencio, sólo hay que ojear para advertir que no existe manera ni posibilidad objetiva que permita a Venezuela, con dificultades extremas, mantener el subsidio de combustible.

En peor caso está Brasil; la exploración de yacimientos submarinos proveería millones de euros en ingresos. Basado en eso se establecieron acuerdos y firmaron compromisos, el petróleo brasileño sería el “gol del futuro” pero la caída en los precios del crudo y el reciente escándalo de Petrobras, sumieron al gigante suramericano en la peor de sus crisis y en una parálisis política que tendrá repercusión en Cuba y en el mega proyecto Mariel que de repente cae en recesión por falta de capital.

Las misiones médicas cubanas continuarán porque el Gobierno echará mano del presupuesto militar para no alterar preceptos. Pero el regreso de los apagones, en las actuales circunstancias de la isla, donde a todos les gusta jugar al liderazgo y la democracia, obligará a sustituir el tan decadente debate de “las izquierdas y derechas” por la necesidad de escoger entre “política y economía”. Sin dudas, eso sí erosiona la fortaleza del gobierno y los obligará a atrincherarse o permitir nuevas alternativas de desarrollo a la ciudadanía, que habilidosa encontrará los mecanismos legales y/o naturales en pos de mejorar el bienestar personal, familiar y nacional. En ese orden, porque al revés, se llama utopía.

Las apuestas futuras de Cuba por Alejandro o Mariela Castro

•marzo 27, 2015 • Dejar un comentario

Hermanos

Se acerca el próximo congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), previsto para el 2016; y ya algunos analistas, aplicando una lógica prudente, señalan como uno de los nombres favoritos en la lista de sucesores al trono cubano el de Alejandro Castro Espín.

Mantengan esa predicción con maravillosa gracia, pero la sola posibilidad de que Alejandro figure entre los posibles sucesores, se les va a desvanecer incluso antes de suceder. Las personas muy inteligentes suelen cometer el error de elaborar teorías tan encumbradas, que terminan levitando, separándose de la superficie y confundiendo por las manchas a un perro Dálmata con una vaca Holstein.

Es cierto, Alejandro ha sabido entrenar una proverbial habilidad en la oratoria política, actúa como un portavoz de Gobierno que lo que no sabe, lo inventa; y puede llegar a asombrar por su extraña cualidad de memorizar y repetir las obras completas de Lenin. Hoy, es una de las personas más poderosas de Cuba, por sus manos pasan las decisiones importantes del país; pero como vive constantemente perturbado entre la imagen del héroe y los versos de la Ilíada, fusiona peligrosamente la actualidad de La Habana con una epopeya Griega.

Alejandro no es miembro del Secretariado ni del Buró Político ni del Comité Central ni de la Asamblea Nacional; tampoco representa (ni dice representar) a ningún grupo social cubano. Así pues, creo que su hermana Mariela compite por el mismo puesto pero con mayor ventaja.

Alejandro escribió un libro Estados Unidos: el precio del poder que podemos encontrar traducido en varios idiomas; pero aunque se ponga a la vista es prácticamente invisible pues no consigue atrapar el respeto de artistas e intelectuales que, entre otras tantas cosas, saben que el verdadero autor de tan indigesta escritura, se llama Juan Francisco Arias Fernández, le dicen Paquito y es su fiel escudero.

Alejandro es militar, sí; también es frío, calculador y con ambición de poder; pero carece de influencia entre los mandos militares porque unos, los más viejos, crearon sus lealtades en las luchas de la Sierra Maestra; otros, los intermedios, en las guerras que Cuba sostuvo en Nicaragua, Etiopía y/o Angola; y el resto, los del trapicheo, en un mercado de influencias donde a ninguno de sus miembros se le ocurre entorpecer un presente provechoso por aferrarse a un pasado que carece de futuro.

En ninguno de los grupos castrenses cabe el hijo de Vilma y Raúl que, si bien pasó por Angola; no participó en la guerra sino que después de un accidente durante unas prácticas de tiro en Luanda, llegó a La Habana condecorado como si hubiera sufrido una herida en combate, lo que aún hoy es motivo de burla.

Claro, lo pueden designar a dedo, lo pueden hacer presidente o mariscal; pero el propio Raúl Castro sabe que el nombramiento de Alejandro sentaría un precedente que podría sobrevivir a la cultura del silencio y al miedo de la población cubana, pero representaría una bofetada al sector intelectual y convertiría una institución jerarquizada como es la militar, en una suerte de polvorín donde cada general sería un fósforo encendido.

Las apuestas sólo se hacen con las fichas en mesa; y Alejandro es, simplemente, una figura que conservará vigencia mientras exista Raúl Castro.

Médicos cubanos que crean un ejército de agradecidos

•marzo 26, 2015 • Dejar un comentario

Medicos

El portal digital brasileño Jornal Da Band, denunció que el programa social de atención Más Médicos dirigido a los sectores más desfavorecidos en Brasil, que utiliza galenos cubanos en lugares donde los médicos del país no quieren trabajar, fue concebido como una manera de transferir recursos al régimen de la isla y como una inyección económica.

Cautivador; pero me parece simplón ver en este tipo de invasión humanitaria un sencillo y único trasfondo económico. Es necesario saber que la colaboración cubana en el campo de la salud tiene su origen en la Argelia de 1963, cuando una crisis de insalubridad y una epidemia de tracoma invadían ferozmente el territorio argelino; y el embajador cubano de entonces, el comandante Jorge Papito Serguera, le propuso al ministro de salud anfitrión, de apellido Bumasa, enfrentar la situación con médicos cubanos.

La parte argelina aceptó, y Serguera trasladó su idea a La Habana, habló con Manuel Barbarroja Piñeiro y este con Fidel Castro que, con astucia canina, olfateó la oportunidad de penetrar por otros frentes en territorio africano.

Se potenció la salud en Argelia, se eliminó la pandemia y el quehacer del personal médico cubano se extendió rápidamente por África hasta el Medio Oriente, Asia, Europa, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, actuando como una fuerza que puja por contratos millonarios y por conseguir el control de países estratégicos como Qatar, China, Sudáfrica, Venezuela y Brasil.

Actualmente, el personal médico cubano está presente en 66 países del mundo; 40 que reciben el servicio de forma gratituita, y otros 26 que pagan generando ingresos tan apetecibles que representan mucho más que un cándido programa social. Las cifras más conservadoras de los medios oficiales dicen que la exportación de este tipo de cooperantes que incluye médicos, oftalmólogos, técnicos de la salud y personal de servicio; supera los $5.500 millones al año, número que lo convierte en el principal renglón de ingresos a la economía cubana.

No obstante, además del claro factor económico y humanitario; el programa de salud de Cuba tiene otros objetivos.

Si bien es cierto que los médicos cubanos, cooperantes en el exterior, atienden a población de exiguos recursos; tambien es verdad que brindan muy esmerados servicios a ciertos miembros de familias que no son tan desfavorecidas.

Jornal Da Band se sorprendería al conocer la extensa lista de políticos importantes, personalidades influyentes y celebridades mundiales que han sido pacientes en la isla. Pero ¿para qué mencionarlos? Siento que, parafraseando la tristemente célebre misiva, “no vale la pena emborronar cuartillas”. Y la aplastante realidad es que los facultativos cubanos, además de ser profesionales, saben convertirse en personas, en amigos cercanos y romper la cuasi inhumana distancia que entre médico y paciente crean ciertos protocolos.

No es necesario explicar que la salud compromete. Yo mismo, no pertenezco a ese grupo que dice entregar su vida por la noble causa de la patria; pero la daría contento por quien me salve a un hijo, a un amigo o a un familiar enfermo. Entonces, políticamente hablando; mucho más que ideología y ganar dinero, las misiones médicas cubanas tienen como objetivo con asterisco crear un ejército de agradecidos, diseminados por el mundo, con una importante presencia en la esfera social, que permanecen apostados e invisibles, pero dispuestos a tomar acción inmediata y ofrecer opinión a favor de la Medicina cubana, de la revolución cubana y de sus líderes histéricos. ¡Contra, el corrector me jugó una mala pasada!: Quise decir “históricos”.

Los programas médicos cubanos tienen objetivos básicos: Político, económico, humanitario y comprometedor.

Cuba separa el poder y estrena parlamento y Capitolio para el 2018

•marzo 10, 2015 • Dejar un comentario

Capitolio

Como ya ha sido anunciado, en abril del próximo año se celebrará el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. Desde el momento del anuncio hasta el primer cuatrimestre de ese año, se realizarán asambleas municipales y provinciales, la preparación de cuadros, de militantes, y la aprobación de documentos que aún no han sido revelados.

También se dio a conocer una nueva Ley Electoral que, con algunas novedades en la actual normativa vigente desde 1992, deja la puerta entreabierta para una próxima reforma constitucional.

El Gobierno cubano ha dado sobradas muestras de no actuar con transparencia, mucho menos de improvisar, por el contrario, sigue a pie juntillas un elaborado guión donde ocultar información a los ciudadanos es vital.

Y para que no nos sorprenda el “cómo”, el “cuándo” y el “por qué”, cabría preguntar, entonces: ¿Estará el Gobierno cubano preparando terreno para llevar adelante una remodelación de su propio modelo político?

Según ya se ha publicado, la nueva Ley Electoral reglamentará las elecciones del 2017, año en que curiosamente serán elegidos los hombres y mujeres que gobernarán la isla a partir de febrero del 2018, pero también vencerá el plazo de los polémicos 10 años que –como propuso el propio general Raúl Castro– le sacará de la Presidencia de Cuba.

Me inclino a pensar que en cualquier calle del mundo se puede hacer proselitismo, llamar la atención, buscar financiamiento, organizar marchas y más; pero la verdadera oposición política solo se hace en el parlamento. Por ello busco atrapar la atención de quienes ahora podrán demostrar si en realidad merecen el título “líderes de la oposición” porque –como también he escuchado– esta nueva legislación extenderá a todo el país el discreto experimento que desde hace algún tiempo se aplica en las occidentales provincias de Mayabeque y Artemisa, donde se prueba (con cierto éxito) un nuevo modelo de funcionamiento en el que se encuentran separadas las direcciones del partido y los gobiernos locales.

La Ley Electoral vigente regula el procedimiento para la elección de diputados, la selección de los miembros y del Presidente del Consejo de Estado que, además, es el Jefe de Estado y de Gobierno de la República de Cuba. ¿Por qué restarle poderes al próximo presidente? Porque los militares no quieren que suceda en La Habana lo que sucedió en Moscú con Mijail Gorbachov.

Por supuesto, descarto la opción del pluripartidismo en Cuba; pero aceptemos que este paso podría dinamitar el monopolio de poder que desde hace más de medio siglo ejerce el Partido Comunista, y facilitaría la elección de ciudadanos (no partidistas) al rango de diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubana.

Claro, cabe señalar que el parlamento cubano, con sus 612 integrantes, es el mayor legislativo del hemisferio en que vivimos. Y es ridículo, y hasta risible, que un país con algo más de 11 millones de habitantes, mantenga una población parlamentaria que supera el número de integrantes de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La nueva Ley Electoral reducirá el número de parlamentarios porque es lógico, y porque como dice la canción del Gran Combo de Puerto Rico, “No hay cama p’a tanta gente”. Los 612 diputados actuales no caben, ni soñando en el nuevo hemiciclo que próximamente dará espacio a la sede de la Asamblea en el Capitolio Nacional.

Manual para comerciar con empresas cubanas

•febrero 23, 2015 • Dejar un comentario

Clases

La marihuana relaja, la cocaína alborota y el consumo de anfetaminas atiza la concentración; pero de todas las drogas, querer negociar con Cuba es un suceso que provoca enajenación.

El efecto quedó evidenciado cuando hace unos días, un grupo de comerciantes estadounidenses expresó disposición de hacer negocios con la sociedad civil cubana.

Sin dudas, el fenómeno Cuba es un estimulante magnético y la muestra es que ellos, los negociantes, y sus abogados, aún cuando se autocalifican como especialistas en temas cubanos, desconocen que en la mayor de Las Antillas un empresario extranjero sólo puede comerciar con las empresas estatales que, dicho sea de paso, son las únicas que tienen licencia de importación.

Para hacer negocios en Cuba, primero deben tener muy claro que la actividad mercantil en la isla responde únicamente a la decisión política del Gobierno, y al presupuesto del Estado, que en tal orden, el primero decide qué empresario hace negocios; y el segundo determina a cuál empresa se le paga.

La estructura comercial cubana está jerarquizada y, hasta cierto punto, disciplinada; pero el sistema es corrupto. Por ello, hay empresarios que ganan más dinero en Cuba que en ningún otro lugar del mundo. Pero no haciendo negocios sino comprando papel.

Me explico: La Carta de Crédito confirmada es una herramienta bancaria que se rige de acuerdo a normas internacionales, donde el ordenante es quien compra la mercadería e indica al banco, previa confirmación de los fondos, que realice el pago de acuerdo a ciertas cláusulas; y la entidad bancaria que la avala asume las obligaciones a partir de recibir cierta documentación como la factura de compra, certificados aduaneros, etc.

Después del corralito financiero a que fueron sometidas en el año 2009, ninguna de las empresas radicadas en el país acepta pagos en CUC. Desde entonces, y por resolución política, se paga únicamente con Carta de Crédito confirmada por bancos de primera línea (Royal Bank, Republik Bank, etc.) a ciertas y determinadas compañías extranjeras. A las demás se les paga con Cartas de Crédito sin confirmar, pagaderas de 120 a 360 días y respaldadas por el Banco Central de Cuba, por el Banco Financiero Internacional cubano o por bancos offshores ubicados en paraísos fiscales.

Negociar con los bancos cubanos es obra del nunca acabar. El negocio de quienes deciden correr riesgo y ganar más del 50% es comprar esta suerte de deuda estampada en papel y apoyada, repito, por bancos offshores ubicados en paraísos fiscales.

Ningún banco del mundo paga más de un pequeño porcentaje de interés anual. Comprar Cartas de Crédito en Cuba es un negocio lucrativo. El peligro es que, como el documento es “sin confirmar”, al vencer el tiempo requerido (los 120 o 360 días) el banco cubano no paga porque o bien no ha recibido la orden gubernamental o porque el presupuesto estatal carece de fluidez financiera. En tal caso, se renegocia el documento y todo es cuestión de esperar, o mejor dicho, de esperar a tener contacto con un político importante y/o con un funcionario bancario que, después de recibir el 5% de la transacción, como soborno, autorice el pago final del monto total adeudado.

Hacer negocios con Cuba es toda una proeza y una verdadera aventura; y, si me lo permite, le sugiero que antes de comenzar, se informe.

Empresarios cubanos exiliados van a La Habana por su caballo

•febrero 18, 2015 • 1 Comentario

Caballo

El caballo, como el idioma y la guitarra, llegó a Cuba vía España y hoy todos ellos forman parte de la cultura nacional. Es imposible olvidar el papel de este animal en la literatura cubana, la música y la economía. Es injusto hablar de historia sin mencionar más de una vez a la caballería mambisa.

Sin embargo, también la Revolución marcó un antes y un después en el desarrollo de la masa equina. Poco después de 1959, Insidioso (el caballo blanco de Fidel), Azabache (el caballo negro del mismo dueño) y otros bellos ejemplares, independientemente de su color, fueron enviados a la recría de Managua, ubicada en la periferia habanera, al costado de la homónima base de tanques, porque sobre sus lomos guardaron el simbólico sudor de las nalgas de sus dueños y, por lo tanto, tenían que ser protegidos con el rigor con que se guarda el patrimonio nacional.

Pero, como ya sabemos, el patrimonio sufrió. Insidioso murió de un infarto y Azabache (por hermoso o por negro) consiguió estampar su imagen en una fotografía que, como mayordomo de entrada, brinda la bienvenida a generales y turistas que visitan la mencionada recría.

Fue, entonces, cuando el jefe histórico, estético e histérico de la revolución, entristecido por la pérdida de su corcel, ordenó importar 12 diferentes razas de caballos para seleccionar a su Bucéfalo, fomentar la reproducción equina, exportarla al más allá, como animal o como semen, y cruzarlo con las criollas.

Resultado: La masa equina ascendió y hoy cuenta con más de 300.000 ejemplares repartidos en varias fincas, las más, administradas por la empresa estatal Flora y Fauna (dirigida por el comandante de la revolución Guillermo García Frías), y las menos, por hacendados cubanos como el caso de la finca El Alcázar, ubicada en Contramaestre, Santiago de Cuba, propiedad de la señora María Antonia Puyol Bravo (La Doña).

La masa caballar de exportación se encuentra distribuida de la siguiente manera. En El Alcázar, los pura sangre españoles; en Escaleras de Jaruco (provincia de Mayabeque) también pura sangre españoles; en la finca Belén (de Camagüey), Morgan, raza americana; en Rancho San Vicente (a 20 kilómetros al sur de la ciudad de Camagüey), los pura sangre árabes; en Guatabita (Matanzas) los pinto criollos; en Escambray (el Escambray), los appaloosas; y en Rancho Azucarero (Artemisa), los de salto y paso fino, importados desde Holanda en el año 2005, son subastados en el Club Ecuestre del picadero del parque Lenin durante el Remate Élite Habana que cada año tiene lugar en la capital de los cubanos.

Algunos hablan de una ruta de dinero turbio escondido detrás de esta subasta, pero no lo han podido probar, mucho menos auditar. El problema de Cuba no es la corrupción, sino la impunidad de ciertos corruptos y, como es normal, hasta ese nivel no llega el alfiler justiciero de la contralora nacional.

Lo cierto es que cada enero asisten más extranjeros a la cita que, este año, también atrajo la presencia de empresarios cubanos exiliados, mucho más interesados en mostrar su modo de vida que su estrenada pasión caballista.

No soy quién para juzgar, entiendo que –como decía mi abuela– “las crisis son buenos momentos para grandes oportunidades”, y estos compatriotas viajaron a Cuba para defender, de esa forma, el derecho de cada cubano a tener su propio caballo.

 
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