Presidente de gobierno cienfueguero cae en redada policial

•mayo 5, 2015 • Dejar un comentario

Eddy

Confundió cargo, autonomía y libertad, usó el servicio de internet para llamar a su hija que reside en Canadá, fue requerido por ello y tuvo que pagar el precio de creer en el futuro.

Eduardo Walfrido Coll Rodríguez, Eddy Coll, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Cienfuegos, es uno de esos pocos hombres que con determinado poder intermedio, y sobrado liderazgo, acepta la palabra “cambio”, escucha la voz de una nación cansada y, desde un puesto de gobierno, defiende y se identifica con las prioridades del pueblo.

Leer el texto completo aquí: http://www.martinoticias.com/content/cuba-cienfuegos-edy-coll-etecsa/92409.html

Cuba: Proyecto de ley para penalizar los actos de repudio

•abril 28, 2015 • Dejar un comentario

Acto de repudioActo de repudio 1

Para garantizar la prevalencia de la solidaridad y el respeto, urge un proyecto de ley que penalice los actos de repudio y exija responsabilidad penal para sus autores y cómplices.

 Ayúdame a promoverlo:  http://www.martinoticias.com/content/actos-repudio-cuba-ley-penalizar/91905.html

Cuba: Las trampas de la extradición

•abril 23, 2015 • Dejar un comentario
La Habana prometió a la Administración Bush que no recibiría a nuevos fugitivos de la justicia de EEUU como Joanne Chesimard, filmada aquí en las callles de La Habana.

La Habana prometió a la Administración Bush que no recibiría a nuevos fugitivos de la justicia de EEUU como Joanne Chesimard, filmada aquí en las callles de La Habana.

La política es el único arte escénico donde no cabe el asombro. Por eso, a pesar del visible empeño que realizan Cuba y Estados Unidos por normalizar relaciones y al acuerdo recientemente pactado por el Gobierno cubano, de cooperar para dar solución a los casos de los fugitivos de la justicia estadounidense refugiados en la isla, pongo en duda que extraditen a Joanne Chessimard (se le concedió refugio político en 1984) y a William Guillermo Morales (si posee igual condición).

La extradición de estas personas sentaría un precedente que presionaría la entrega de Juan Lisímaco Gutiérrez Fischmann (exesposo de Mariela Castro) y algunos otros personajes refugiados en La Habana alegando motivos políticos.

Es más factible creer que Cuba, mientras el palo va y viene, devuelva a los involucrados, ya señalados, en delitos rutinarios como lavado de dinero, falsificación, estafa a seguros, tarjetas de crédito y/o al Madicare.

La extradición es un recurso que se clasifica en “activa”, acto del que hacen uso los países cuando solicitan la entrega de determinado individuo; o “pasiva”, el que realizan los países cuando a estos se les solicita la entrega de objetos puntuales (seres humanos).

Internacionalmente funciona de varias maneras; pero en Cuba, la solicitud de extradición “pasiva” se recibe únicamente por vía diplomática y, después de ser revisada, corre a cargo del poder ejecutivo que, al no existir separación, le ordena al poder judicial tramitar y resolver el procedimiento en cuestión.

El ejemplo más reciente lo tuvimos en el 2004, cuando fue detenido en La Habana, en una casa del Nuevo Vedado, el empresario argentino con nacionalidad mexicana Carlos Agustín Ahumada Kurtz, que fue deportado de Cuba tras un pedido de extradición “activa” emitido por la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno mexicano.

Muy diferente fue el caso Robert Vesco. Un juez cubano resolvió la procedencia judicial, pero el poder ejecutivo, personificado en Fidel Castro, ordenó no dar curso a la entrega alegando motivos de riesgo para la seguridad nacional, aunque algunos aseguran que pesaba más el tema “patrimonio familiar”.

Entre Estados Unidos y Cuba no existe tratado de extradición; pero eso no quiere decir que no se pueda entregar a una persona. Ahí es justo donde radica el primero de los recursos que usa el Gobierno cubano, pués –según legislaciones internacionales– ante la ausencia de un tratado, la ley interna del país a donde se dirige el reclamo decide si una persona es entregada o no.

William Guillermo Morales, víctima de su propia bomba.

William Guillermo Morales, víctima de su propia bomba.

El resto de los subterfugios se esconden en el procedimiento en sí. El trámite de reclamación inicia –como ya expliqué– con una nota diplomática solicitando la detención provisional de la persona en cuestión con fines de extradición. Pero tiene que cumplir determinados requisitos: El Estado requirente tiene que aportar los datos de identificación del individuo que pide sea detenido; mostrar el demostrativo de una orden de detención con razón sobre el objeto solicitado; aceptar el compromiso de formalizar la petición de extradición en el plazo convenido; aceptar la reciprocidad y aceptar, además, que se trata de un caso de urgencia.

Permítaseme aclarar que como “caso de urgencia” se entiende que exista la posibilidad de que la persona requerida escape del país al cual se ha solicitado.

¿Alguien puede pensar que Joanne Chessimard o William Guillermo Morales, teniendo la condición de refugiados políticos, tengan planes reales de querer abandonar la isla? Quizás, pero ¿hacia dónde?Venezuela no es opción, pues aunque el mandatario Maduro tenga igual cantidad de cromosomas que un équido (Equus asinus); lo último que desea es un problema de este tipo.

Quienes tienen la condición de refugiados políticos en Cuba saben que, solo por alguna negociación que les obligue a ser objeto de una detención (o secuestro) transfronterizo, la extradición, más que una posibilidad, es una apariencia onírica distante de la realidad.

Cuba: Sueños y realidades antes y después de la Cumbre en Panamá

•marzo 31, 2015 • Dejar un comentario

Cumbre Panama

A puntico de celebrarse la VII Cumbre de las Américas en Panamá, creo entender el por qué de las expectativas. Estudié en la antigua Unión Soviética y sé que muchos optimistas viven un suspenso igual al que vivió Moscú, en 1985, cuando los mandatarios Mijail Gorbachov y Ronald Reagan, se iban a reunir por primera vez en Ginebra.

Aunque muchos lo olvidaron porque el encuentro fue empañado por la monumental actuación de aquel traductor impostor que acaparó los titulares, Barack Obama y Raúl Castro tuvieron su primera vez durante los funerales de Nelson Mandela en Sudáfrica.

Hoy, algunos piensan que avanzamos y otros que estamos justo al borde de un “ataque de nervios”. Lo cierto es que todos los cubanos estaremos pendientes del discurso de ambos mandatarios y en esos pequeños detalles que solo podremos observar en el apretón de manos.

A Panamá viajará parte de la oposición cubana y el exilio; pero siento que el tema de preferencia a comentar, será, el centenar, quizás más, de actores, estudiantes, intelectuales, artistas, campesinos, cuentapropistas, cooperativistas, empresarios y académicos que, como representantes también de la sociedad civil cubana, fueron celosamente escogidos para viajar a dicha cumbre y teatralizar todo un espectáculo con dinámica gelatinosa, donde se puede prever alguna que otra deserción y actuaciones especiales de corte sentimental, democrático, multirracial, politeísta, aperturista y plural.

Así lo anticipó el ex ministro de Cultura y actual asesor presidencial, Abel Prieto, cuando el pasado 17 de marzo dijo: “Los cubanos que asistan al Foro de Panamá, tienen que estar muy bien preparados para enfrentar los estereotipos creados sobre la idea de que Cuba tiene una sociedad monolítica“.

La historia comenzará cuando al terminar la Cumbre, los cubanos regresen a la isla y se enfrenten al escenario real con nuevos cambios en el día a día. Venezuela recortó a más de la mitad el suministro de petróleo a Cuba y, aunque es lógico entender que La Habana y Caracas por mantener el hermetismo y motivar la especulación se empeñen en guardar silencio, sólo hay que ojear para advertir que no existe manera ni posibilidad objetiva que permita a Venezuela, con dificultades extremas, mantener el subsidio de combustible.

En peor caso está Brasil; la exploración de yacimientos submarinos proveería millones de euros en ingresos. Basado en eso se establecieron acuerdos y firmaron compromisos, el petróleo brasileño sería el “gol del futuro” pero la caída en los precios del crudo y el reciente escándalo de Petrobras, sumieron al gigante suramericano en la peor de sus crisis y en una parálisis política que tendrá repercusión en Cuba y en el mega proyecto Mariel que de repente cae en recesión por falta de capital.

Las misiones médicas cubanas continuarán porque el Gobierno echará mano del presupuesto militar para no alterar preceptos. Pero el regreso de los apagones, en las actuales circunstancias de la isla, donde a todos les gusta jugar al liderazgo y la democracia, obligará a sustituir el tan decadente debate de “las izquierdas y derechas” por la necesidad de escoger entre “política y economía”. Sin dudas, eso sí erosiona la fortaleza del gobierno y los obligará a atrincherarse o permitir nuevas alternativas de desarrollo a la ciudadanía, que habilidosa encontrará los mecanismos legales y/o naturales en pos de mejorar el bienestar personal, familiar y nacional. En ese orden, porque al revés, se llama utopía.

Las apuestas futuras de Cuba por Alejandro o Mariela Castro

•marzo 27, 2015 • Dejar un comentario

Hermanos

Se acerca el próximo congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), previsto para el 2016; y ya algunos analistas, aplicando una lógica prudente, señalan como uno de los nombres favoritos en la lista de sucesores al trono cubano el de Alejandro Castro Espín.

Mantengan esa predicción con maravillosa gracia, pero la sola posibilidad de que Alejandro figure entre los posibles sucesores, se les va a desvanecer incluso antes de suceder. Las personas muy inteligentes suelen cometer el error de elaborar teorías tan encumbradas, que terminan levitando, separándose de la superficie y confundiendo por las manchas a un perro Dálmata con una vaca Holstein.

Es cierto, Alejandro ha sabido entrenar una proverbial habilidad en la oratoria política, actúa como un portavoz de Gobierno que lo que no sabe, lo inventa; y puede llegar a asombrar por su extraña cualidad de memorizar y repetir las obras completas de Lenin. Hoy, es una de las personas más poderosas de Cuba, por sus manos pasan las decisiones importantes del país; pero como vive constantemente perturbado entre la imagen del héroe y los versos de la Ilíada, fusiona peligrosamente la actualidad de La Habana con una epopeya Griega.

Alejandro no es miembro del Secretariado ni del Buró Político ni del Comité Central ni de la Asamblea Nacional; tampoco representa (ni dice representar) a ningún grupo social cubano. Así pues, creo que su hermana Mariela compite por el mismo puesto pero con mayor ventaja.

Alejandro escribió un libro Estados Unidos: el precio del poder que podemos encontrar traducido en varios idiomas; pero aunque se ponga a la vista es prácticamente invisible pues no consigue atrapar el respeto de artistas e intelectuales que, entre otras tantas cosas, saben que el verdadero autor de tan indigesta escritura, se llama Juan Francisco Arias Fernández, le dicen Paquito y es su fiel escudero.

Alejandro es militar, sí; también es frío, calculador y con ambición de poder; pero carece de influencia entre los mandos militares porque unos, los más viejos, crearon sus lealtades en las luchas de la Sierra Maestra; otros, los intermedios, en las guerras que Cuba sostuvo en Nicaragua, Etiopía y/o Angola; y el resto, los del trapicheo, en un mercado de influencias donde a ninguno de sus miembros se le ocurre entorpecer un presente provechoso por aferrarse a un pasado que carece de futuro.

En ninguno de los grupos castrenses cabe el hijo de Vilma y Raúl que, si bien pasó por Angola; no participó en la guerra sino que después de un accidente durante unas prácticas de tiro en Luanda, llegó a La Habana condecorado como si hubiera sufrido una herida en combate, lo que aún hoy es motivo de burla.

Claro, lo pueden designar a dedo, lo pueden hacer presidente o mariscal; pero el propio Raúl Castro sabe que el nombramiento de Alejandro sentaría un precedente que podría sobrevivir a la cultura del silencio y al miedo de la población cubana, pero representaría una bofetada al sector intelectual y convertiría una institución jerarquizada como es la militar, en una suerte de polvorín donde cada general sería un fósforo encendido.

Las apuestas sólo se hacen con las fichas en mesa; y Alejandro es, simplemente, una figura que conservará vigencia mientras exista Raúl Castro.

Médicos cubanos que crean un ejército de agradecidos

•marzo 26, 2015 • Dejar un comentario

Medicos

El portal digital brasileño Jornal Da Band, denunció que el programa social de atención Más Médicos dirigido a los sectores más desfavorecidos en Brasil, que utiliza galenos cubanos en lugares donde los médicos del país no quieren trabajar, fue concebido como una manera de transferir recursos al régimen de la isla y como una inyección económica.

Cautivador; pero me parece simplón ver en este tipo de invasión humanitaria un sencillo y único trasfondo económico. Es necesario saber que la colaboración cubana en el campo de la salud tiene su origen en la Argelia de 1963, cuando una crisis de insalubridad y una epidemia de tracoma invadían ferozmente el territorio argelino; y el embajador cubano de entonces, el comandante Jorge Papito Serguera, le propuso al ministro de salud anfitrión, de apellido Bumasa, enfrentar la situación con médicos cubanos.

La parte argelina aceptó, y Serguera trasladó su idea a La Habana, habló con Manuel Barbarroja Piñeiro y este con Fidel Castro que, con astucia canina, olfateó la oportunidad de penetrar por otros frentes en territorio africano.

Se potenció la salud en Argelia, se eliminó la pandemia y el quehacer del personal médico cubano se extendió rápidamente por África hasta el Medio Oriente, Asia, Europa, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, actuando como una fuerza que puja por contratos millonarios y por conseguir el control de países estratégicos como Qatar, China, Sudáfrica, Venezuela y Brasil.

Actualmente, el personal médico cubano está presente en 66 países del mundo; 40 que reciben el servicio de forma gratituita, y otros 26 que pagan generando ingresos tan apetecibles que representan mucho más que un cándido programa social. Las cifras más conservadoras de los medios oficiales dicen que la exportación de este tipo de cooperantes que incluye médicos, oftalmólogos, técnicos de la salud y personal de servicio; supera los $5.500 millones al año, número que lo convierte en el principal renglón de ingresos a la economía cubana.

No obstante, además del claro factor económico y humanitario; el programa de salud de Cuba tiene otros objetivos.

Si bien es cierto que los médicos cubanos, cooperantes en el exterior, atienden a población de exiguos recursos; tambien es verdad que brindan muy esmerados servicios a ciertos miembros de familias que no son tan desfavorecidas.

Jornal Da Band se sorprendería al conocer la extensa lista de políticos importantes, personalidades influyentes y celebridades mundiales que han sido pacientes en la isla. Pero ¿para qué mencionarlos? Siento que, parafraseando la tristemente célebre misiva, “no vale la pena emborronar cuartillas”. Y la aplastante realidad es que los facultativos cubanos, además de ser profesionales, saben convertirse en personas, en amigos cercanos y romper la cuasi inhumana distancia que entre médico y paciente crean ciertos protocolos.

No es necesario explicar que la salud compromete. Yo mismo, no pertenezco a ese grupo que dice entregar su vida por la noble causa de la patria; pero la daría contento por quien me salve a un hijo, a un amigo o a un familiar enfermo. Entonces, políticamente hablando; mucho más que ideología y ganar dinero, las misiones médicas cubanas tienen como objetivo con asterisco crear un ejército de agradecidos, diseminados por el mundo, con una importante presencia en la esfera social, que permanecen apostados e invisibles, pero dispuestos a tomar acción inmediata y ofrecer opinión a favor de la Medicina cubana, de la revolución cubana y de sus líderes histéricos. ¡Contra, el corrector me jugó una mala pasada!: Quise decir “históricos”.

Los programas médicos cubanos tienen objetivos básicos: Político, económico, humanitario y comprometedor.

Cuba separa el poder y estrena parlamento y Capitolio para el 2018

•marzo 10, 2015 • Dejar un comentario

Capitolio

Como ya ha sido anunciado, en abril del próximo año se celebrará el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. Desde el momento del anuncio hasta el primer cuatrimestre de ese año, se realizarán asambleas municipales y provinciales, la preparación de cuadros, de militantes, y la aprobación de documentos que aún no han sido revelados.

También se dio a conocer una nueva Ley Electoral que, con algunas novedades en la actual normativa vigente desde 1992, deja la puerta entreabierta para una próxima reforma constitucional.

El Gobierno cubano ha dado sobradas muestras de no actuar con transparencia, mucho menos de improvisar, por el contrario, sigue a pie juntillas un elaborado guión donde ocultar información a los ciudadanos es vital.

Y para que no nos sorprenda el “cómo”, el “cuándo” y el “por qué”, cabría preguntar, entonces: ¿Estará el Gobierno cubano preparando terreno para llevar adelante una remodelación de su propio modelo político?

Según ya se ha publicado, la nueva Ley Electoral reglamentará las elecciones del 2017, año en que curiosamente serán elegidos los hombres y mujeres que gobernarán la isla a partir de febrero del 2018, pero también vencerá el plazo de los polémicos 10 años que –como propuso el propio general Raúl Castro– le sacará de la Presidencia de Cuba.

Me inclino a pensar que en cualquier calle del mundo se puede hacer proselitismo, llamar la atención, buscar financiamiento, organizar marchas y más; pero la verdadera oposición política solo se hace en el parlamento. Por ello busco atrapar la atención de quienes ahora podrán demostrar si en realidad merecen el título “líderes de la oposición” porque –como también he escuchado– esta nueva legislación extenderá a todo el país el discreto experimento que desde hace algún tiempo se aplica en las occidentales provincias de Mayabeque y Artemisa, donde se prueba (con cierto éxito) un nuevo modelo de funcionamiento en el que se encuentran separadas las direcciones del partido y los gobiernos locales.

La Ley Electoral vigente regula el procedimiento para la elección de diputados, la selección de los miembros y del Presidente del Consejo de Estado que, además, es el Jefe de Estado y de Gobierno de la República de Cuba. ¿Por qué restarle poderes al próximo presidente? Porque los militares no quieren que suceda en La Habana lo que sucedió en Moscú con Mijail Gorbachov.

Por supuesto, descarto la opción del pluripartidismo en Cuba; pero aceptemos que este paso podría dinamitar el monopolio de poder que desde hace más de medio siglo ejerce el Partido Comunista, y facilitaría la elección de ciudadanos (no partidistas) al rango de diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubana.

Claro, cabe señalar que el parlamento cubano, con sus 612 integrantes, es el mayor legislativo del hemisferio en que vivimos. Y es ridículo, y hasta risible, que un país con algo más de 11 millones de habitantes, mantenga una población parlamentaria que supera el número de integrantes de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La nueva Ley Electoral reducirá el número de parlamentarios porque es lógico, y porque como dice la canción del Gran Combo de Puerto Rico, “No hay cama p’a tanta gente”. Los 612 diputados actuales no caben, ni soñando en el nuevo hemiciclo que próximamente dará espacio a la sede de la Asamblea en el Capitolio Nacional.

 
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