Inmovilidad como castigo: Una abuela impedida de conocer a su nieta.

Ciudad de La Habana, 4 de enero de 2010

Lidia Marta Cortizas Jiménez
Nº. Carnet de Identidad: 45092602277

Aprovecho la oportunidad que me brinda el blog La voz del Morro para denunciar la violación a mi derecho, establecido en el artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su epígrafe 2 expresa:
“Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”. Me llamo Lidia Marta Cortizas Jiménez, soy cubana de nacimiento y resido en Ciudad de La Habana. Desde 1995 ostento la nacionalidad española obtenida por línea paterna.
Participé desde su fundación, a finales de 2004, en el consejo de redacción de la revista digital Consenso, cuyas reuniones se efectuaban en mi domicilio. A raíz de la vinculación con ese proyecto mi casa fue objeto de varios mítines de repudio y mi esposo forzado a pedir la baja de su centro laboral. Posteriormente colaboré con la revista Contodos y en la actualidad soy parte del consejo editorial del portal Desdecuba.com, sin que los intentos de estigmatizarnos socialmente hayan cesado.
Mi hija, que vive en los Estados Unidos, decidió invitarme a estar presente en el nacimiento de mi segunda nieta. Para eso pagó 180 dólares por una carta de invitación a mi nombre, el 15 de junio de 2007, en una agencia que se ocupa de esos trámites en la ciudad en que reside. Allí le informaron que demoraría 20 días para entregármela, tiempo más que suficiente para estar junto a ella el día del parto. Después de tres meses de esperar la invitación, fui a la Consultoría Jurídica de La Habana y la carta no aparecía. A su vez, mi hija reclamaba insistentemente en la agencia desde donde la había enviado y le
comunicaban que había sido remitida a Cuba. Después de más de tres meses el documento llegó a mis manos en los primeros días de octubre de 2007, previo pago de 15 CUC. Es de señalar que aquella invitación que finalmente me fue entregada tenía fecha de emisión 26 de septiembre y no
del día real en que había sido confeccionada y pagada. Con este truco las autoridades cubanas intentaron borrar el atraso e invalidar las reclamaciones que estábamos haciendo mi hija y yo por ambas partes.
Fue entonces que pude presentar mis planillas para pedir el denigrante permiso de salida que necesitamos todos los cubanos para viajar fuera de nuestro país. Para ello y junto a los datos personales y las fotos necesarias, llevé mis dos pasaportes: el cubano y el español, a la oficina de inmigración del municipio Plaza, donde resido. Fui citada allí varias veces antes que me anunciaran que la autorización de viaje me había sido denegada. Al preguntar la razón me informaron que no sabían, pero que podía solicitar una entrevista con la jefa de esa institución militar, lo cual hice de inmediato. En el encuentro con ella tampoco recibí respuesta alguna, solo la evasiva frase “no sé, no sé”.
La carta de invitación y mis pasaportes me fueron devueltos junto a un documento donde se anunciaba que la portadora “no viajará por el momento” con el cual el banco me reintegraría los 150 CUC que había abonado por el frustrado permiso de viajar.
En enero de 2008, al acercarse la fecha del parto de mi hija y con menos esperanzas que la vez anterior, repetí los angustiosos trámites. El permiso de salida me fue nuevamente denegado, con el agravante que la oficina de inmigración incautó la carta de invitación, que tenía vigencia hasta septiembre de 2008. Me comunicaron que se me avisaría “cuando esté autorizada a viajar”. Desesperada consulté a un funcionario de la embajada española, acogiéndome al derecho que me da el poseer la nacionalidad de ese país. La respuesta fue también desoladora: “Lamentablemente, tenemos varios casos como el suyo y el gobierno español no puede hacer nada ante eso porque Cuba no reconoce la doble nacionalidad”.
En estos momentos estoy convencida de que mi aporte, dentro de la emergente sociedad civil en Cuba, ha sido la causa de esta violación, pues es uno de los tipos de represalia que el régimen utiliza. Si me hubiera callado mis opiniones, aceptado sin críticas la situación de mi país y aplaudido la actuación del gobierno cubano, probablemente hubiera podido viajar sin dificultades mayores. No poder estar junto a mi hija en un momento tan importante de su vida, ha sido el castigo recibido por creerme una ciudadana con derecho a la opinión. Han pasado dos años, mi pequeña nieta ya dice “abuela”, pero aún no me conoce.

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~ por Juan Juan Almeida en enero 4, 2010.

10 comentarios to “Inmovilidad como castigo: Una abuela impedida de conocer a su nieta.”

  1. Para resolver los planteamientos de los ciudadanos que aquí han dejado sus opiniones ya se están haciendo los primeros esfuerzos que conllevaran a los segundos esfuerzos y a los terceros esfuerzos. Le rogamos que esperen un plazo mínimo de ochenta y tres meses para instruir los casos mas solicitados. MINREX

    • Carmba, señor MINREX, en tan poquito tiempo ya tendremos solución? Eso hasta me emociona pero y si lo quitan de Ministro cómo quedamos?

  2. ¿Ochenta y tres meses?….jaja ya son 51 años señores, de espera.
    Vallase a la M, señor minrex.

  3. Fidel Castro ,Raul castro y esbirros.
    ABUSADORES
    La imposicion de un castigo injustificado,solo aumenta el odio y el rencor.

    Tania Díaz Castro

    LA HABANA, Cuba – Julio (www.cubanet.org) – En las páginas rosadas del Pequeño Larousse ilustrado que poseo, publicado en Colombia en 2000, aparece una relación de frases célebres que incluye La Historia me absolverá, atribuida al gobernante cubano Fidel Castro. Dice, además que esta frase dio título a su autodefensa en el juicio por el asalto al Cuartel Moncada, en julio de 1953.

    Sin embargo, el Pequeño Larousse, a pesar de aclararnos en su preámbulo que sigue la tradición de su progenitor, el francés Petit Larousse, de ofrecer a sus consultantes la comprensión de cualquier palabra que lean u oigan y puntualizar cualquier dato histórico, no aclara o explica que esa frase, ya célebre, tuvo un origen más oscuro que una noche sin luna, que es conocido por muchos.

    La idea de que la historia puede absolver a un acusado fue expuesta por Adolfo Hitler en su auto defensa en el juicio celebrado durante la primavera de 1924, y la repite en el libro Mi lucha, escrito por él en la fortaleza de Landsberg am Lech, donde fue encarcelado: “Aún cuando los jueces de este Estado puedan condenar nuestra acción, la historia, diosa de la verdad y de la ley, habrá de sonreír cuando anule el veredicto de este juicio y me declare libre de culpas”.

    No era todavía dictador, y ya la arrogancia de Hitler hacía gala en su manera de hablar. Este hombre, que odiaba a los aristócratas, a los capitalistas, a los liberales, a los judíos, a los comunistas y a todo el que se opusiera a él, intentó derrocar al gobierno de Munich mediante un golpe de estado en 1923, y fue condenado a prisión.

    Asumió los cargos más importantes cuando llegó al poder: canciller, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, secretario general de su Partido y jefe máximo de la GESTAPO, cuerpo policial que servía para reprimir a la oposición.

    Aún así, hubo muchos opositores que lucharon contra el monopolio del poder hitleriano. Para desaparecerlos se creó en Alemania en 1933 el primer campo de concentración nazi, donde fueron encerrados los judíos, los oponentes políticos, personas consideradas antisociales, gitanos, homosexuales, comunistas, testigos de Jehová y prostitutas.

    Este ferviente nacionalista suprimió el derecho a la huelga de los trabajadores, la prensa libre y los sindicatos independientes. Adoctrinó a los niños en organizaciones creadas para esos fines, y llegó a tener el mejor ejército del mundo, un ejército que no luchó hasta el fin como lo pensó y juró Hitler.

    A Adolfo Hitler le debemos la Segunda Guerra Mundial y millones de víctimas. Por esta y otras muchas razones la historia no lo perdonará jamás. Viejo y enfermo, vencido y derrotado, se quitó la vida el 30 de abril de 1945, junto a sus más fieles colaboradores y su amante Eva Braun.

    Adolfo Hitler ha pasado a la historia como uno de los dictadores más crueles de todos los tiempos. Ni él ni ningún otro dictador como él debe ser jamás olvidado por el hombre de hoy y de mañana. Sólo así los pueblos podrán ser capaces de descubrir la oratoria de los políticos astutos, cuyo fin es y será engañar a las masas.

    Esta será la misión que le corresponde a todo ser humano amante de la libertad y los derechos humanos del presente y del futuro.

    Aun,Cuando sea una copia por coincidencia.

    No teme usted que le pase igual?

    La Historia le absolvera de las cosas buenas no de las malas.

  4. Marta, tu caso me ha emocionado enormemente y me pongo en tu piel, debes de estar destrozada pero que no te venzan jamàs. Es un gusto que a estos locos asesinos no se le puede dar. Te impiden ir a ver a tu nieta porque un dia te creiste libre y que por consiguiente podias hablar y luchar en pos de esa libertad. En Cuba no se puede existir, no se puede pensar, no se puede compartir, no se puede pisar otras tierras….nos lo recuerdan constantemente. Ellos son el error de la Historia y no aquellos que estàn en favor de la Libertad. Todo ser humano normal està a favor de la Libertad.
    Continua aunque el precio que pages te resulte caro.
    Un beso
    Elizabeth

  5. Un país de siervos de la gleba y caballeros feudales.

  6. El castigo es por esta razon:
    Ni usted mismo habias estudiado todos estos conceptos
    http://es.wikipedia.org/wiki/Dictadura_militar
    http://es.wikipedia.org/wiki/De_facto
    http://es.wikipedia.org/wiki/Libertad
    http://es.wikipedia.org/wiki/Libertad_de_expresi%C3%B3n

  7. Juan, me parece muy bueno tu blog, para q la gente sepa de estos abusos. Por favor, podria agrandar el tipo de letra, es demasiado pequeño, hay mucha gente q no tiene nuestra vista.

  8. Marta, tu caso creo q es de lo mas emotivos q lei, llore mucho. Es un atropello, es un abuso.

  9. Marta, y no puedes renunciar a la ciudadania cubana? O es q no se puede ?

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