Noble como campesino, sabio como sacerdote.

JJ.- Héctor, quieran algunos o no, tu nombre tiene relevancia cuando se habla de la oposición interna en Cuba. ¿Cómo ves tú a Héctor Palacios?

 

H.- Bueno, primero quiero presentarme porque tú ya me conoces; pero muchos lectores no. Soy un campesino que nació en el Escambray. Además, uno de los revolucionarios que desde 1980, exactamente cuando la crisis del Mariel, dejó de estar al lado de esto que llaman Revolución. Por ello cumplí prisión, soy prisionero de conciencia por tres oportunidades. Y entre arrestos cortos y largos, he estado detenido por decenas y decenas de veces que sumadas son muchos años. Única y exclusivamente por el delito de pensar o sugerir, muchas veces, que las cosas tienen que ser distintas.

En 1989, fui fundador de la primera corriente liberal de esta última etapa en Cuba.

 

JJ.- ¿Qué tipo de “Liberal”?

 

H.- Del tipo de liberal que fueron los próceres de la independencia de este país.

Actualmente dirijo “La Unidad Liberal” dela Republicade Cuba y …

 

JJ.- Sí, pero prefiero no entrar todavía en partidismos. Héctor, como dijiste hace un momento, tu vida comenzó en el campo. Incluso, y al menos ante mi vista, tienes una fuerte influencia campesina en la manera de hablar, de mirar, de decir y expresar tus ideas. Cuéntame de esos principios, tu niñez, entorno familiar, amigos.

 

H.- Mira, yo nací en una zona bastante inhóspita del centro del Escambray…

 

JJ.- ¿Cómo se llama?

 

H.- Pico Blanco, allí se asentó mi familia, después llegaron personas que se alzaron en contra del dictador Fulgencio Batista: la gente del Directorio Revolucionario, del Segundo Frente del Escambray, El Che cuando vino de Oriente… Es decir, yo vivía en el centro de aquel lugar. Pero nosotros vivíamos tranquilos, en bateyes, cada familia tenía un grupo de casas construidas alrededor de la del Patriarca jefe.

 

JJ.- ¿Y cómo era la vida en ese entorno?

 

H.- Había maestros y curas que te bautizaban. Yo fui bautizado. Por aquel tiempo no había esa cantidad de escuelas que construyeron después. En aquella época, me refiero al cincuenta y tanto; dónde yo nací había sólo tres escuelas. Y es cierto que en esas escuelas se daban todos los grados juntos, pero cuando terminabas un grado, lo terminabas de verdad.

Había mucho rigor. Y, además, había que trabajar independientemente de ir a la escuela. De ahí la costumbre campesina y, por eso, entre otras cosas, había comida en Cuba. Porque la gente trabajaba.

 Si ahora mismo vas allí, te darás cuenta que donde nosotros producíamos cientos de quintales de café, miles de toneladas de azúcar, no sé cuánta cantidad de queso, leche, etc; hoy no se produce nada. Al Escambray le falta su gente.

Yo me crié de ese modo, el ambiente campesino es solidario, sólido, religioso, y de principios muy sinceros. En la casa no se podía echar una mentira, y se comía a su hora.

Mi familia no era rica, mi papá era arriero, y trabajaba de sol a sol con su arria de mulos.

 

JJ.- ¿Era rígida tu familia?

 

H.- Unos eran más rígidos que otros, creo que eso es un problema de las costumbres del campo; pero en general todos lo eran. En mi casa había mucha disciplina a la hora de comer, del aseo personal, a la hora de estudiar… Recuerdo que aprendí las tablas de multiplicar en la casa con mi abuela, tuve que hacerlo en pocas semanas porque a la izquierda estaba la libreta; pero a la derecha, la regla. Sí, había rigor, claro que había rigor; pero vivíamos con mucho cariño y amor. Era otra cosa.

Después todo se desbarató y, así como se destruyó mi familia, que era una familia grande, se destrozaron también el resto de las familias de Cuba, del campo y la nación.

Y quiero hacerte una confesión que nunca se la he hecho a nadie pero la he pensado mucho a raíz de esta campaña de Raúl Castro – que dice él – para darle la tierra a los campesinos en usufructo como si las tierras se pudieran dar en usufructo. Mira, las tierras hay que darlas o no darlas. Él sabe bien que un campesino cuesta mas trabajo fabricarlo que un medico. Un médico a los 24 años es médico, pero un campesino a los 50 años no es campesino aún.

Yo no sé como va a resolver Raúl Castro el problema de un campo sin campesinos. En Cuba, el 80 % de la gente, vivía en el campo; y era del campo, tenía una tradición de más de doscientos años. Así que no veo posible solucionar el problema del campo como trata de hacerlo ahora.

Se pudieran resolver las trabas administrativas y/o burocráticas; pero se necesitan generaciones para que el campesino aprenda otra vez a mirar el cielo, porque ese hombre de corazón, ese que huele cuando va a llover, ese que deja de ir al hospital porque tiene un buey enfermo, un animal herido o porque su vaca va a parir; ese campesino es muy difícil de hacer en etapas como estas cuando solamente se les da el sol, mucha inseguridad, y bastante mala paga por su trabajo.    

 

 

 JJ.- Por cierto, Héctor, hay un mito o realidad, no sé, en el que se dice que los muchachos del campo tienen sus primeras experiencias sexuales con animales. ¿Tú tuviste esa experiencia como otros, o no?

 

 

 H.- Yo te puedo contestar. En el campo no había “ese espíritu sexual” que hay hoy. Es decir, hacías cada cosa a su tiempo. El campesino, generalmente, se casaba siendo muy joven cuando se llevaba sobre las ancas de su caballo a su primera o segunda novia. Era lo que se estilaba. Ahora no, ahora hay un apetito sexual que le ronca el mango, porque no hay de lo otro.

Realmente yo no recuerdo que esa fuera mi vida ni la de otros campesinos. No digo que no se hiciera, o que no se haga todavía; pero en realidad uno formaba su familia desde muy temprano.

 

JJ.- Lleguemos a tu juventud. No hay dudas de queLa Revolución, más que un sueño, fue un proceso radical que a muchos enamoró. ¿Cómo viste ese proceso; por qué, y hasta qué punto te involucraste?

 

H.- Mira, chico, yo no fui a buscar a la revolución,La Revoluciónme buscó a mí. Yo vivía en el Escambray y nada de eso me interesaba. El primer pueblo que visité fue en la zona de Güinía de Miranda, justo cuando la toma de Güinía por El Che, como a unos veinte kilómetros de Manicaragua. Por eso te digo queLa Revoluciónnos vino a buscar a nosotros. Y vino con un programa importante que nos leían, “La Historiame absolverá”, que hablaba de restablecer el orden constitucional perdido en 1952 después del golpe de Estado; de dar la tierra a los campesinos, de pagar salarios justos, de la existencia de varios partidos políticos, de que no hubiera gente que engañara a la población, y de la necesidad de construir caminos, carreteras, etc…

 

JJ.- Te enamoró, como a otros, el “Programa del Moncada”.

 

H.- Sí, me enamoré del Programa del Moncada.

Nosotros, realmente, no teníamos necesidad, teníamos nuestra propia revolución. Tierras propias, comíamos bien…Y no solamente nuestra familia, sino decenas de familias que vivíamos juntos allí y no teníamos muchos problemas. Sin embargo, lo mejor que teníamos entonces era que, por esa zona, no teníamos politiqueros ni comunistas.

Después sí, después se llenó de eso.

Me incorporé aLa Revolución, me alcé muy joven, trece años. Luché apasionadamente por esta Revolución hasta los años 80. Sí, apasionadamente luché porla Revoluciónhasta los años 80 y fui engañado por ella. Ahora no, ahora lucho por la mía, por esta Revolución que yo me sembré en mi cabeza.

 

JJ.- Pero hoy la historia es diferente. A mi entender “La Revolución” no cambió, cambiaron sus dirigentes.

 

H.-La Revoluciónno cambió, está por hacer todavía. Increíblemente ahora estamos mucho peor que cuando Batista. Ahora la tierra no es de los campesinos, antes era de los campesinos; la tienda no es del bodeguero, era de los bodegueros, etc, etc.

Batista fue un tirano que no monopolizó la propiedad. Yo creo que la etapa más difícil, en cuanto a problemas ciudadanos, comenzó en los ochenta.

 

JJ.- ¿Y cómo fue tu metamorfosis? ¿Cómo llegaste a la oposición después de creer apasionadamente enla Revolución?

 

H.- Yo me quedo asombrado de mucha gente que dice “De pronto cambié”.

Eso es mentira, nadie cambia así de pronto, es un proceso.

 

JJ.- Pues claro, por eso dije “metamorfosis”.

 

H.- En la zafra del 70 me sentí ya engañado, uno olía la mentira. Y con “Los diez millones van” se acabó todo en el país. No había fábrica que funcionara ni nada.

 

JJ.- Sí, muchos cubanos se sintieron engañados; pero no todos pasaron a la disidencia.

 

H.- Porque eso no es fácil, mijo. Cuando a ti te engancha un proceso político no es fácil desengancharte. Hace falta tener vivencias. Tuve la suerte de tener vivencias porque en medio de todo esto yo me hice psicólogo, me hice sociólogo, aprendí a leer y escribir…Y no es que yo no supiera leer ni escribir, yo sabía; pero aprendí bien, como también aprendí a relacionarme con las personas. Salí del Escambray y conocí otro mundo.

Para mí el golpe final comenzó en el 79 cuando dejaron entrar a Cuba a los famosos “contrarrevolucionarios” que vivían en Miami. Era una campaña de Fidel, “La patria ha crecido”, en la que se daba a entender que los problemas entre Miami yLa Habana se habían solucionado. Entonces yo, que tenía familia afuera con la que no me podía escribir, tuve que atender a aquellas familias que me ponían sus JEANS en mi cara. Me pregunté una y mil veces ¿por qué?

Era como el que se fue, lo despidieron a huevazos, y ahora viene y te regala una caja de huevos. Una cosa parecida.

Ese fue mi primer impacto, no los atendí y me busqué amonestaciones.

 Al año siguiente llegó “El Mariel” y qué me iba a imaginar yo que este país estaba preparado hasta para matar, o para pasarle por arriba y apalear a las personas…”El Mariel” definió a mucha gente. Pero no olvides que este pueblo estaba lleno de terror. Porque esta Revolución sembró el terror. Se fusiló impunemente, etc.

 

JJ.- ¿Sin juicio?

 

H.- Bueno, fueron juicios sumarísimos sin ninguna apelación seria. Entonces se fue sembrando el terror. Y lo más malo que hay, lo peor que le puede suceder a un ser humano es aterrarse porque aterrado no hay quien piense ni razone.

A mí me pasó, yo también viví aterrado. La primera vez que me vino a visitarla Seguridaddel Estado, por poco me muero. Porque yo pensaba que eso era como…nada, como lo que es: El verdadero poder. Pero es un poder malévolo que yo no sabía que existía. Eso lo sabían los grandes dirigentes, los que habían acunado ese problema. Los soldados intermedios no conocíamos eso.

Cuando vi aquello en la calle fue cuando definitivamente rompí con esta dictadura totalitaria y sin escrúpulos.

 

JJ.- ¿Y no te parece que, hablando de ese mismo miedo, es lo que sucede ahora?

 

H.- No, yo estoy hablando de terror, ahora hay miedo. Con miedo la gente piensa. Hay una enorme distancia entre el miedo y el terror. Ya te dije, con el terror no se piensa; con miedo sí. Por eso lo que llaman Revolución ha llegado a una etapa crítica, porque el terror está pasando.

 

JJ.- Ahora bien, tú eres un opositor definido.

 

H.- Si, claro.

 

JJ.-…y existe la teoría de que los opositores son personas que se automarginan, se aíslan de la sociedad… ¿Qué hay de cierto en todo eso? ¿De dónde sale esa teoría? ¿Tú te escondes, no vas al cine o…?

 

H.- Esas son teorías que inventan los partidos y gobiernos totalitarios. No olvides que no hay cosa más fácil para un partido o gobierno totalitario (con todo el poder del mundo) que desprestigiar a los demás.

Y una forma de desprestigiar al ser humano es marginarlo o acusarlo de no tener contacto con la realidad, o con la población, o con su propia familia, etc.

No hay persona más equilibrada que un opositor. Porque un opositor piensa en el mañana, en su familia, piensa en rehacer lo que nos han quitado, piensa en no volver a tener lo malo que teníamos o que hoy tenemos. Y es mas, pensamos en no matar, en el amor y, por supuesto, en el derecho ajeno.

 

JJ.- ¿Tienes amigos militantes del partido comunista?

 

H.- Como no, los hay buenas personas. Solo que están aterrados como también está aterrada la nomenclatura del gobierno porque están y se sienten vigilados. Yo te decía hace poco, en una conversación particular, que tengo un hermano, altísimo oficial del ejercito, al que hace más de 20 años no veo. Él vive ahí mismo en Matanzas, tiene como dos o tres automóviles; para él es muy fácil venir pero aún vive aterrado. El pobre, tampoco visita a nuestra madre. Le pueden quitar sus grados y hasta determinadas prebendas.

Mira, ahora mismo, después del traspaso de poder – porque aquí no ha habido elecciones ni se ha elegido a Raúl como Presidente sino que ha habido un traspaso en la monarquía (porque aquí hay una especie de monarquía), se han sustituido a más de 25 altísimos dirigentes. Quien iba a pensar que Carlos Lage podía ser sustituido, o Felipe Pérez Roque.

¿Y a quiénes han puesto en lugar de los sustituidos? A los viejos, eso es lo único que le queda a este gobierno. Porque los viejos no tienen la oportunidad de volverse jóvenes; son los jóvenes quienes pueden volverse viejos.

 

JJ.- Ahora bien, me hablaste de que estuviste preso; pero saliste de prisión y saliste también del país por un problema de salud.

 

H.- Mira, yo no soy un masoquista ni mucho menos pero me siento orgulloso de ser uno de los prisioneros de La PrimaveraNegrade 2003 en Cuba. No olvides que fuimos detenidos porque a Fidel le dio la gana. 16 días en Villa con largos interrogatorios que duraron sus días y sus noches. Estábamos encerrados en celdas absolutamente tapiadas. Yo fui uno de los prisioneros que más recio llevaron porque me pedían pena de muerte. Me juzgaron por el artículo 91 del Código Penal, y por la ley 88. Era un juicio sumarísimo sin ser nosotros militares ni haber cometido un delito que no fuera el de pensar. Y fue cuando menos curioso que durante el juicio conocí al abogado que supuestamente me tenía que defender. ¿Eso es legalidad?

En los interrogatorios me decían que me iban a fusilar, y no era la primera vez pero esa la vi más cerca porque, casualmente, uno o dos días antes del juicio habían fusilado a aquellos muchachitos dela Lanchade Regla, “Baraguá”.

Cuando conocí aquel hecho, me dije “Si a estos muchachitos los acaban de fusilar por hacer prácticamente nada, a nosotros nos van hacer picadillo”.

Aquello creó una situación internacional muy difícil para el gobierno cubano, y cuando mi condena a muerte se revirtió en Cadena Perpetua, para qué decir mentiras, me sentí muy aliviado.

Hoy, cada vez que pienso en eso me siento más satisfecho de haber sido revolucionario, de ser revolucionario, disidente, y opositor a un gobierno totalitario e incalificable.

Te voy a confesar algo que nunca digo pero mucha gente dice: No se si tu habrás leído lo que escribió José Vilasuso…

 

JJ.- Sí, leí la “Carta abierta a Héctor Palacios” publicada en misceláneasdecuba.net

 

H.- Vilasuso es un gran periodista cubano. Cuando yo estaba en el exterior, mucha gente intentó denigrarme y recordé que cuando yo me hice un nuevo revolucionario, el revolucionario que ya iba dispuesto a conseguir aquello por lo que yo había luchado mucho tiempo, me sentí contento y pensé que la vida no la había echado por gusto. Allá los que no crean en eso; pero yo creo en La Historia.

No pretendo aparecer en la primera página de un libro; pero en alguna esquinita de algún libro de la historia de este país, aparecerá mi nombre y ese será mi legado para mis hijos y nietos. Hay quien no, hay quien está preocupado en dejar fincas, tierras, grandes fortunas, obras de arte, mansiones en España; pero yo no.

Mira, quiero señalar que soy el único cubano que ha salido de Cuba, ha llegado a los Estados Unidos, a Europa, ha tenido 17 países que lo quieren acoger como exiliado político; y, sin embargo, regresé a mi país debiéndole 21 años de prisión al gobierno. Es decir, debiéndole 21 años de cárcel porque de los 25 años impuestos en el 2003, solamente cumplí cuatro por graves enfermedades que después hablaremos de ellas.

No tuve miedo a regresar ni hoy tengo ningún miedo a esos 21 años pendientes. Sé que no los voy a cumplir, primero porque este país no llega con este gobierno a 21 años más; y, segundo, porque tampoco yo duraré tantos años en prisión.

Por eso regresé, y porque nunca me he sentido tan bien como en Cuba. Todo el que anda por ahí viviendo en otro país, incluso los que se hicieron millonarios, tienen esa añoranza de que el sol los alumbré en Cuba y que una palma real se les asome a la ventana.

Al ver así a los cubanos, aturdidos; me di cuenta de aquello que decía Martí: “Un hombre exiliado no es más que un barco a la deriva”. Y eso fue lo que vi en Los  Estados Unidos, en Europa, en México…

Regresé por convicción. Pero tú ni te imaginas la cantidad de “enemigos” que me busqué por regresar a mi casa, a mi país. Por algo que fue simplemente patriótico.

No censuro al que se va, tiene todo su derecho. Pero la gente se siente herida cuando tú haces una cosa que ellos no pueden hacer. Por eso tuve que hacer una crítica a mis hermanos de lucha: a los de allá, y a los de aquí.

Se apostaron cantidades fabulosas de dinero a que yo no regresaba.

 

JJ.- Sí, he escuchado que un amigo ganó casi 500 porque apostó a tu regreso.

 

H.- Sí, hubo uno que ganó, y ese uno es muy famoso. Hay unos cuantos que ganaron, y otros muchos que perdieron.

 Cuando llegué me sentía repudiado tanto por la Seguridadde Estado como por algunos otros patriotas, por el simple hecho de haber regresado. Lo mismo sucedió cuando salí de los Estados Unidos y Europa, me sentí despreciado por algunos opositores que se decían en silencio “Coño, y por qué yo no puedo ir también para Cuba”  Bueno – contestaría yo -, porque tienen que elegir…

Yo creo que con salir de este país no se resuelven los problemas. Los problemas de aquí, y sin criticar al que se va, se resuelven en Cuba. Los cambios no pueden hacerse en China, ni en España, ni en los Estados Unidos; tienen que hacerse en Cuba y para eso estamos los cubanos. No puede venir un millonario y traer la libertad desde afuera

 

JJ.- Leí las cartas que su esposa Gisela le envió a Raúl Castro y al Ministro del Interior. Leí también el resumen de su historia clínica y la carta al gobierno español. Pero bien, las cartas fueron enviadas a finales de 2008 y, según el resumen medico, la reconsulta debió haber sido a principios de 2009.

Ya esa fecha caducó, el riesgo de afectación, daño, o deterioro en su salud, está latente. ¿Por qué piensa Héctor Palacios que el gobierno cubano, el mismo que le permitió un día salir por problemas de salud, no quiere permitírselo ahora si los motivos no han cambiado? ¿Por qué, si usted viajó y regresó?

 

H.- Chico, este gobierno se comporta como los vientos de un ciclón, sopla lo mismo desde el norte que desde el sur.

Yo creo que, y hablando de las apuestas, los primeros que apostaron a que yo no regresaba fueron, precisamente, la gente de este gobierno. Y creo que había un acuerdito secreto con la gente de Madrid. Yo lo dije antes de salir “Si los españoles podían ponerse bravos, mejor que me lo dijeran aquí y no me dieran la visa”.

La verdad es que yo fui porque me estaba muriendo. Entre otras cosas, tenía un presunto cáncer dando vueltas por ahí que ahora debe haber avanzado pero aquí no hay forma de controlarlo.

Lo que hizo el gobierno en aquel momento, lo hizo obligado. Por la opinión pública, por algunos compromisos que quizás había hecho con España, no conmigo; y porque yo me iba a morir.

 

JJ.- Pero te puedes morir ahora y no te dan la salida.

 

H.- Sí, pero el gobierno pensó que ya se había portado bien conmigo. Acuérdate que este gobierno se cree que cuando coge un poco de aire, puede subsistir para siempre. Y no, hombre, no; nada de aire, cada día sus pulmones son más pequeños y su necesidad de energía es mayor.

En aquel momento ellos pensaron que el gesto haría bajar la presión porque, indudablemente, y está feo que yo lo diga, soy una persona conocida. Inmediatamente la noticia de mi salida se divulgó por el mundo; pero nunca me dieron ni mostraron mi resumen de historia clínica. Cuando llegué al hospital en España y me preguntaron por mi historia clínica, y les dije “¿De qué historia clínica ustedes hablan?, yo vengo de las fauces del Diablo”; aquella gente se quedó asombrada.

Fue en España cuando, aparentemente, descubrieron una serie de enfermedades graves. Y claro que en Cuba lo sabían si me habían llevado al CIMEQ (Centro de Investigaciones Medico Quirúrgicas) muchas veces y me habían hecho un montón de pruebas; pero no lo querían decir y prefirieron callar, por eso no me entregaron la historia clínica.

Allá tuve la suerte de ver a más de 50 comunidades de cubanos: los más ricos, los más pobres, los más belicosos…También me reuní con gente de otros países que quisieron verme en América, Europa. Incluso en Estados Unidos me reuní con Obama. Tuve una actividad social amplísima y eso parala Seguridaddel Estado es fatal, los hace sentir acomplejados.

Por eso es que no me dejan salir y por eso es que enviamos esa carta que escribió Gisela, mi esposa. Lo malo es que, como tu mismo dices, las respuestas se demoran y cabe la posibilidad de que para cuando me autoricen, ya no haya tiempo.

Es un castigo escondido tras una ventana; pero visible ante todos. Se me castigó por venir, y se me castigó por decir lo que pensaba.

 

JJ.- ¿Pero tú no tienes miedo, nunca, a nada?

 

H.- Sí, miedo siento, lo que no siento es terror. A mí me puede tocar la puerta ahora mismo cualquiera; yo lo invitaré a sentar y a conversar de lo que quiera; pero no me podrá intimidar.

Dominar el miedo es la única forma que tiene un cubano para poder vivir aquí. Por eso en Cuba vivo bien, porque lo mismo me da estar en casa que en la cárcel. Ya yo sé lo que es una cosa, y lo que es la otra.

 

JJ.- Sí, Héctor, pero tú tienes familia.

 

H.- Sí, pero mi familia vive muchísimo mejor cuando tengo dignidad que cuando no la tengo. ¿Te das cuenta? Eso es algo muy importante porque uno no debe estar pensando siempre en uno mismo.

Alguien tiene que hacerlo y este es el momento, porque yo soy un guajiro, me criaron así… Ves, eso es parte de lo primero que me preguntaste, esa fue mi formación desde niño. Porque cuando yo decía una cosa, la tenía que cumplir.

Mira, en mi casa jamás se le firmó un papel a nadie, si tú le comprabas una yunta de bueyes a mi papá, si le pedías la propiedad, nunca te la vendía. Eso era una falta de respeto. La propiedad de mi padre se encontraba en sus palabras. Y a mí esas cosas no se me olvidan, fueron mis influencias y no las pienso olvidar ahora. Así educaré a mis hijos y nietos.

 

JJ.- Me repetiste como tres veces la palabra “Papá”. ¿Cómo fue tu relación con tu figura paterna?

 

Cuando te dije Papá, estaba hablando de mi abuelo, que era el patriarca; cuando hablo de Mamá, de mi abuela. Mi papá era isleño, de islas canarias. Tuve la suerte de visitar a mi familia cuando pasé por España. Aquí él vivía frente a mi abuelo, te dije que era un batey. Mi mamá era la única hembra de los 8 hijos de mis abuelos. Mi papá era arriero, era empleado de mi abuelo que era un hombre que trabajaba 16 horas diarias, cortaba 60 cujes de tabaco…Las relaciones entre mi familia y yo, en aquella época, eran magnificas, era como una fiesta; hoy no, se desbarataron.La Revolución nos separó, nos quitó todo, a cada uno lo mandó a un lugar distinto, a uno lo hizo miliciano, a otros opositores…, a cada cual le impuso algo y nos dividió. El terror, generó el odio, la separación y el desastre.

 

JJ.- Pero yo creo que los lazos familiares no se rompen con terror, creo que el terror se finge.

 

H.- Es que el odio cuando tú lo ves es ese contexto es el hijo del terror, y es una simulación. Pero una simulación muy seria, así le sucedió a un hermano mío que llegó a decir refiriéndose a mí mismo “Denme un fusil, y yo lo fusilaré”.

Es duro escuchar ciertas cosas y más cuando somos hermanos que mamamos de una misma teta y dormimos en la misma cuna. ¿Te das cuenta? Y sus hijos, mis sobrinos, que se hicieron universitarios en esta casa, nunca más han preguntado cómo está su tío. Pero no porque no me quieran, no preguntan por terror, por ese mismo odio fingido.

Es visible que muchos Generales se separan de sus familias por terror. Esa es la historia. La única “lealtad” para ellos es la sumisión a los de la nomenclatura. Es fingida, por eso no creen en los jóvenes, porque todo se ha fingido. Por terror. Por eso perdieron el poder, no tienen un ideal.

Y esa es la gran ventaja con que contamos nosotros, los que no tenemos que fingir. Por cierto, cuando yo fui a los Estados Unidos me reuní con Obama antes de él ser presidente y le dije “Tú vas a salir porque los jóvenes están contigo, y porque esa gente que veo necesita algo distinto”.

Es lo que sucedería en Cuba si se hacen elecciones serias, la gente votaría por algo distinto. Ya han perdido el fidelismo.

 

JJ.- Ok, algo distinto. Entonces dime ¿qué es “Unidad Liberal”?

 

H.- Bueno, en Cuba, por tradición, los “liberales” siempre fueron mayoría porque este es un país de muchos pequeños productores. El “liberalismo”, más que todo, es creer en la propiedad y en la economía de mercado pero en pequeña escala. No pensamos enriquecer latifundistas ni monopolistas sino que cada quien tenga propiedades. Es decir, que la propiedad sea repartida. Cuba era un país donde había miles y miles de pequeños agricultores, de pequeños comerciantes….éramos liberales.

La Constituciónde 1940 es una constitución liberal que, por cierto, es por la que nosotros luchamos porque para hacer un nuevo país hay que partir de algo. No podemos partir por la del 76, tenemos que retomar la del 40.

El liberalismo no es ideológico, porque aunque esté lleno de ideas son cosas diferentes.

Ahora, nosotros creemos, que después de un cambio, el nuevo gobierno deberá ser cuidadoso con la pobreza que tenemos porque Cuba no está preparada para ir corriendo hacia un liberalismo. Y no estoy hablando de un nuevo liberalismo donde se niegue la participación del estado sino de uno que garantice las condiciones de salud, educación, etc, para que no se nos de el caso de una paupérrima pobreza.

Sin dudas habrá que instaurar un gobierno de coalición, restablecer el país y, después, que el pueblo vote por quien estime conveniente.

 

JJ.- Me parece bien, pero dime. ¿Unidad Liberal es un partido?

 

H.- Por las condiciones de Cuba, no se crearon instituciones nacionales sino que en una provincia se creaba un partido; en una región, otro; en un municipio, otro…. Así hoy existen 42 partidos liberales en toda Cuba; pero nosotros pensamos que no es el momento de hacer El Partido Liberal dela Republicade Cuba sin antes crear esa Unidad Liberal que tiene sus propios parámetros sometidos a la aprobación de más de 50 mil liberales. Estamos casi a punto de poder crear El Partido; pero creo que todavía falta. Pero sí, el objetivo final es llegar a hacer ese Partido.

 

JJ.- ¿Y qué es “La Agendapara la transición”? 

 

H.-La Agendapara la transición no es una institución política, es una idea para ir creando los mecanismos administrativos que puedan sustituir lo que es hoyLa AsambleaNacional.Que pueda mañana crear un gobierno provisional donde los otros partidos, desde ahí, podamos juntos comenzar a trabajar.

 

JJ.- ¿Es un gobierno paralelo al existente?

 

H.- No, no es un gobierno paralelo porque no hay nada que gobernar; pero sí es una idea de gobierno porque hay que ir enseñando a la gente a ser esto o a ser lo otro. Lo mas malo que tiene el cubano es que dice saberlo todo y no sabe mucho, y de política mucho menos. Por eso “La Agenda” es un buen vehiculo para conocer y para aprender a discutir porque muchas veces cuando el cubano dice “Yo pienso esto”, cree que eso es lo que hay que hacer. No estoy culpando a nadie; pero así nos enseñaron por más de 50 años.

 

JJ.- Pero hablando de eso mismo, de lo que pienso, estuve echándole una hojeada al reglamento de La Agenda y cuando llegué al primer inciso del artículo cuatro, me pareció algo excluyente para los jóvenes, para los que no han estado presos, y para los exiliados.

 

 

H.- No, quizás tú leíste el primer reglamento de La Agenda, que fue así; pero eso ha variado.

 

JJ.- Ya

 

H.- Mira, en la actualidad, toda persona que quiera, puede participar en La Agenda. Puede participar como institución política o como persona individual si tiene los meritos y te aprueban. En ella pueden entrar los liberales, conservadores, demócratas, socialistas, socialdemócratas, demócratas cristianos…, todos.

 

JJ.- Ahora bien, a mí me da igual el partidismo o la sexualidad de cada cual; pero quisiera saber ¿aceptan gays?

 

H.- No excluimos a nadie

 

JJ.- ¿Un miembro del partido comunista puede participar?

 

H.- Si se da de baja del partido comunista, sí.

 

JJ.- Pero eso es excluir.

 

H.- El partido comunista es excluyente, nos ha excluido a nosotros. Ahora, cuando ese partido no sea excluyente, también podrá participar. Además, captar oficialistas te lleva a la cárcel por muchos años.

 

JJ.- Ok. ¿Y qué crees tú de la situación actual de la oposición cubana?

 

H.- El país está viviendo una etapa muy especial, y no es que Raúl Castro quiera hacer cambios sino que todos los días hay cambios porque los cambios no se producen después que se firma un papel. Los cambios, más que todo, se van dando en la cabeza de la gente y cuando menos los esperas, están los cambios andando.

Ahora bien, estamos sobre un escenario que puede acelerar los cambios.

Yo nunca he visto un gobierno tan dividido como este. Nadie tiene confianza en nadie, ni entre ellos. Ninguno está seguro donde está, ni militares ni civiles, ni jóvenes ni viejos. El gobierno está en su etapa final y el desespero lo ha hecho atrincherarse en esos ancianos que, pudieran ser algo así como concejeros; pero no gobernantes.

El gobierno cubano está muy deteriorado, en fuerza y credibilidad.

Lo mismo pasa con el partido. Ya va para 15 años que los comunistas no se reúnen, perdieron su actitud partidista, andan sin rumbo.

Yo veo que la sociedad está cambiando, no todo lo que debería; pero cambia.  Aún hay miedos. Hoy somos una sociedad crítica. La gente de hoy siente que algo les está llegando, aún no sabe qué es; pero sienten que algo está llegando.

Lo otro es eso que dicen algunos sobre la oposición. Dicen que está divida o fragmentada pero esa es una mentira. En primer lugar, no ha habido un país del mundo que haya tenido el nivel de oposición que tiene este. Y te estoy hablando de cantidades. En el año 96 en Cuba había mas de 400 organizaciones opositoras; ahora menos, pero no porque se hayan perdido sino porque se han concentrado en partidos. Entonces no hay desunión sino unión. Antes nadie tenía un programa con respecto al cambio, no había una agenda para la transición, antes cada cual era un ente solitario, por ahí hay algunos individualismos pero ya son pocos, no son generalidad. Ahora hay incluso actos heroicos como el de Orlando Zapata, El Coco Fariñas, las Damas de Blanco, y otros que no se ven porque no son conocidos.

No debemos olvidar que, hoy, esa izquierda extremista que Fidel fue tejiendo por detrás de América Latina, está prácticamente debilitada. Por ejemplo, ¿quién es Hugo Chávez hoy en día?, en Venezuela se produce menos petróleo que cuando él tomó el poder, hay hambre en Venezuela y la especulación anda al galope… ¿Cuál es el prestigio de su figura en el propio continente?

 

JJ.- Pero Hugo Chávez sale en las elecciones

 

H.- Sale en las elecciones, pero hay elecciones, no las puede quitar y un buen día no saldrá.

Nicaragua, más que a Hugo Chávez, le cuesta al pueblo venezolano. Y de Evo Morales ni hablar. Esa es la izquierda extremista. Y eso que muchos pensaron que iba a ser la comunidad de países latinoamericanos, no son mas que estos países que llegan a todos los lugares a gritar y/o a fomentar problemas. Es una izquierda débil y desprestigiada. Por lo tanto, esa izquierda, no puede echarse a Cuba sobre los hombros como un día lo hizo Moscú.

Otro punto a tener en cuenta es la crisis mundial. Los Estados Unidos, Europa, o cualquier país puede salir de la crisis; pero este país no está preparado para eso.

 

JJ.- ¿No crees que este país esté preparado? Te recuerdo que estamos en crisis hace más de 20 años.

 

H.-  Si; pero esto es diferente, el problema se agudiza porque ahora no hay créditos, los precios han subido, el país no tiene dinero y tiene que comprar fuera casi el 80 % de los productos de la canasta básica. La situación económica del país es caótica e irreversible. Su deuda es imposible de pagar y la gente no trabaja. ¿Para qué?

 

JJ.- Y si todo es tan caótico, ¿cómo ve Héctor el futuro de Cuba?

 

H.- Como lo pudiera ver cualquier liberal, lleno de libertad, democracia y sin presos político. Lleno de centrales azucareros echando humo en tiempo de zafra, con comida y lleno de gente emprendedora y trabajadora. ¿Tú crees que si tú ganaras 300 o 400 dólares al mes, necesitaras robar? No, nadie robaría, la gente cuidaría su puesto de trabajo.

Ahora se roba de todo porque nadie está satisfecho. Y aquellas conquistas de las que tanto se vanaglorió esta Revolución como El Deporte,La SaludyLa Educación; todas se fueron abajo. Solo hay que tener paciencia. Las cosas llegaran tal y como las deseamos; pero debe ser sin sangre aunque algunos que quieren garantizarse un futuro como un infierno, le apuestan siempre a la sangre.

 

JJ.- ¿Quiénes le apuestan a un cambio con sangre?

 

H.- Yo no quiero ni tanques ni fusiles, eso averígualo tú. Yo veo el cambio sin sangre. Yo, cada vez que paseo cerca del Parque Central, imagino el Capitolio lleno de representantes y senadores. Y cuando llego hasta el Palacio Presidencial, lo veo lleno de vida, veo esa zona como el corazón de Cuba. Lleno de legalidad, democracia y honor.

 

JJ.- Y cuando ves ese tipo cosas, ¿Héctor Palacios se ve dentro o fuera del Palacio Presidencial?

 

H.- Quizás como ciudadano haciendo una queja, pero de verdad yo nunca he pensado en eso, ni me interesa. Aunque no niego que existen muchos candidatos mentales.

 

JJ.- Ahora dime Héctor, yo le he preguntado a opositores, disidentes, contestatarios, y siempre recibo de todos la misma respuesta, ninguno quiere ser Presidente. Entonces, te pregunto, ¿quién quiere ser Presidente?

 

H.- El problema es que a lo mejor tú no quieras ser Presidente pero la gente quiere que lo seas y entonces tienes que agarrar. Pero, deseos, no. Solamente con los grandes problemas que habrá que solucionar para entonces, meterse en el rollo ese será bastante complicado.

 

JJ.- Sí, pero alguien tiene que ser Presidente, ¿y si te eligieran a ti, dijeras no?

 

H.- Bueno, ojala y no sea así. Yo soy una persona que necesita tiempo ya. Lo que sí es muy importante que quien sea El Presidente, sea realmente seleccionado por la gente. Y que haya límites. Por ejemplo, que un millonario que venga de España o de Estados Unidos, no pueda gastarse un montón en su campaña electoral; y  tú, que tienes cincuenta centavos, no puedas ni tan siquiera llegar. Habrá que imponer ciertos límites y leyes que controlen y regulen los procesos electorales del futuro porque Cuba tiene cubanos con dignidad y capacidad a montones, pero muchos son muy pobres.

 

JJ.- Entonces, ¿eres optimista en cuanto al cambio?

 

H.- Sí, yo cambié hace mucho rato y, como mismo cambié yo, otros también pueden cambiar. No se puede ver el país con una lupa. Decía José Martí que la luz que alumbra no es la que se concentra sino la que se expande. Si tú concentras la luz nunca podrás ver nada. Expándela y verás que en Cuba están todos lo ingredientes listos para “El Cambio”, lo único que nos falta es un poquito de buena voluntad, y en eso se trabaja.

 

JJ.- Gracias Héctor. Gracias por tu tiempo, gracias por tu amistad, y gracias por esta entrevista.

 

H.- No, chico, gracias a ti.

 

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~ por Juan Juan Almeida en junio 1, 2011.

10 comentarios to “Noble como campesino, sabio como sacerdote.”

  1. Que tipo mas descarado el Hector Palacio. Pero en esta entrevista le falto la pregunta sobre la famosa “Operación Arcoiris”.

  2. […] https://lavozdelmorro.wordpress.com/2011/06/01/noble-como-campesino-sabio-como-sacerdote/ […]

  3. dinero y operacion arcoiris aparte la que se puede acceder en el siguiete enlace en la version de ileana curra http://www.cubademocraciayvida.org/web/article.asp?artID=6937

    cual es el programa o plataforma politica de palacios y la organizacion que encabeza para alcanzar los objetivos que se propone????

  4. Muy buena entrevista, es bueno saber que se esta haciendo por el futuro politico de Cuba. Pero yo no veo la santa hora que este cambio llegue, y al mismo tiempo estoy seguro que no falta mucho. Sueño cada dia con una Cuba libre… Un saludo Juan y buen trabajo que haces, siempre te leo, escribe mas seguido.

  5. “sonar no cuesta nada, pero la boberia y el entretenimiento si le cuesta a los american taxpayers: El empresariado cubano dice: ‘No quiero ser el último en llegar a Cuba'” | Dos exiliados en florida: Críticas de los duros a los planes del empresario Saladrigas para ayudar a la isla | Un grupo de Miami prepara un fondo de 50 millones para Cuba.
    Marc Bassets | Washington
    Corresponsal

  6. Hermano , no hay mal que dure cien años , no cuerpo que lo resista. La demencia senil de castro lo esta dejando en una situación deplorable y eso es definitivamente el resultado de una vida de desgracia para miles de cubanos que nunca conocieron la libertad

  7. Han sido mas de cinco decadas de divisiones, odio y terror de Estado. Los cubanos encontraran su camino a la Democracia pluralista y a la union familiar sobretodas las cosas.
    En la vida hay que mirar hacia delante, pero lo principal es aprender de los errores pasados y no permitir que se repitan. Ojala que Cuba vuelva al conjunto de naciones democraticas, soberanas y donde el Estado de Derecho se respete para volver a la union y el progreso.

    Un saludo desde Maldonado, Rep. Oriental del URUGUAY.

  8. Una entrevista con puntos de vista muy interesantes. Espero que Cuba poco a poco valla retomando un camino que nunca debió de abandonar.

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