El perdón o la justicia

317A3FB3-2829-458A-B1FF-0D74B94FD7D6_mw1024_n_s[1]Los dictadores y sus secuaces, por regla general, son individuos extravagantes, autócratas, narcisistas, hipocondríacos, provocadores, enigmáticos y perturbadores. Por ello, y por más, todo aquel que haya crecido en cualquiera de los eslabones de la cadena de un régimen dictatorial, comparte un trauma psicosocial que es difícil curar.

La violencia gubernamental comienza debilitando el estado de bienestar con el ejercicio constante de su propio virtuosismo para imponer el terror y crear la incertidumbre bajo el amparo de la autoridad. Esto valida el poder y deja a la ciudadanía sin la posibilidad real de recurrir a un ente interno o externo que defienda sus derechos. Se llama – según algunos estudiosos – desamparo legal.

Científicamente ha quedado demostrado que este daño repercute en toda la población independientemente de la clase social a que pertenezca cada individuo. Y afecta no sólo a nivel psicológico y familiar, también damnifica el desarrollo cultural y educacional.

No creo en izquierdas ni derechas; pero sí en que todas las dictaduras poseen como única ideología la práctica de la supremacía, y la imposición de su dominación hasta el punto de que la sociedad termina adoptando la pasividad, el sometimiento y la resignación como un fenómeno natural.

El totalitarismo, con absoluta certeza es machista, el hombre legalmente manda y domina por cualquier medio a la mujer.

Creo que muchos conocemos los repetidos vejámenes que sufren en Cuba las Damas de Blanco. Pero hay muchísimo más, por ejemplo; en los hospitales psiquiátricos cubanos se amontonan expedientes, muy descriptivos, de horrendas agresiones sexuales por parte de la autoridad que, por no ser enfrentadas legalmente, producen no solo daño en la memoria corporal de cada víctima mujer, también se convierte en shock irreparable, extensivo a los hijos.

Incontables las mujeres que han sido afectadas en su individualidad, en su entorno, en su ámbito familiar, social y ético. El odio, en estos casos (sin referirme al de las muchas madres que han perdido hijos en el mar), es una emoción sensata y hasta necesaria.

Convincente razón que me arrastra a pensar que para hablar del futuro cubano y su transición, deberíamos primero ser suficientes y despojarnos seriamente del disfraz, y con ello, el deseo de agradar.

No sé a otros, pero a mí, que respeto el criterio de quienes ansían figurar esbozando una moral común en discursos que incitan a la exaltación ciudadana; me suena ingenuo, falso, ridículo y hasta infantil escucharlos hablar de Perdón cual si este fuera una respuesta elegante, civilizada y pragmática a la violencia estatal.

Me pregunto cómo podría el Perdón, por si sólo – si es que puede –, no ser el punto de partida para otra etapa de violencia, o cómo podrá lograr, esa misma absolución, reconciliar a una sociedad que por años ha visto enfrentar a sus hijos como a bandos de enemigos.

He leído, y últimamente escucho con reiterada frecuencia, varias fórmulas y ejemplos; pero yo únicamente confío en las dos viejas herramientas que históricamente han demostrado ser más confiables que la venganza, y más efectivas que la tolerancia: La ley y la justicia.

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~ por Juan Juan Almeida en junio 1, 2013.

2 comentarios to “El perdón o la justicia”

  1. juan,tus temas alivian mi siquis,,pero mi alma esta muy maltratada,yo quiero q todo cambie y rapido como un despertar de una larga pesadilla
    ,pero mis esperanza se desvanecen .siempre me pregunto pq a nosotros
    yo solo quiero no vivir la asfixia del sistema de fidel.
    Mira la felicidad tiene q llegar,con dialogo,o perdon me da lo mismo ,los
    q tendran conciencia limpia la sentiran los q no dificilmente podran vivir
    sera un fardo tan pesado q sus viznietos cargaran por su culpa y la verguenza. no podemos poner a ellos delante de nosotros q queremos
    ser felices. ahi q mirar para en frente,pa’tras ni para cojer impulso.
    un abrazo

  2. La campaña “Por otra Cuba” es antítesis del proyecto “Archivo Cuba ” porque la primera exonera , la segunda condena . Armando M. Lago desde su invalidez en silla de ruedas y por más de dos lustros , dejó una obra monumental en ” El Histórico estudio de 1991 ” , ” Libro Negro del Comunismo en Cuba ” ( abuso de la psiquiatría ) ” The Politics of Psychiatry Cuba” ( sobre la tortura psicológica ) , ” Cuba : el costo humano de las revoluciones sociales ” ( ver pag . 348) . Alexis Romay promueve los dos proyectos ( por definición excluyentes ) . Entonces , si los Castros ratifican los pactos quedan automáticamente absueltos ? . Proposición de los documentales del “Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo ” y , ” Cuba , Libertad y Sindicalismo ” , ” Desplazados y Pueblos Cautivos ” , ” Las Torturas de Castro ” , ” Conducta Impropia ” , ” A partido único , Periódico único ” , ” Balseros : La historia del éxodo ” , ” Mambisas ” , ” USA Enemy #1 ” , ” Damas de la Libertad ” , ” El legado de Jorge Mas Canosa diez años después ” , ” Fidel Castro , la cara oculta ” , ” Totalitarismo ” , ” Libre tras las rejas ” and “Celebrating life in Union ” . Sugestiva invitación para la preservación de la CONCIENCIA . http://my.opera.com/rey61/about/

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