La conquista militar del imperio de Eusebio Leal

Habaguanex

Siguiendo un plan muy bien trazado que incluye, sacar partido de la enfermedad del doctor Eusebio Leal para fortalecer, aún más, el dominio en la cadena de supremacía comercial y empresarial de cada rincón de la isla, el próximo 30 de octubre, Habaguanex, la compañía turística que un día perteneció al centro histórico de la Habana Vieja, quedará completamente en manos del súmmun de los depredadores cubanos, el Grupo Administrativo Empresarial de las FAR (GAE).

Mucho se ha filtrado hasta hoy sobre la auditoría que realiza la Contraloría General y el Consejo de Estado a la empresa que lleva nombre del primer cacique habanero. Las indagaciones revelan un faltante millonario y presuntos casos de corrupción en los almacenes centrales.

“Es práctica habitual entre los funcionarios corruptos, revisar, dar de baja y vender por fuera equipos nuevos recién instalados en hoteles, hostales, inmobiliarias, tiendas, restaurantes y cafeterías de la empresa, pero convertir a Habaguanex en dependencia de Gaviota, es una de las medidas más audaces y malintencionadas que ha tomado esta corporación militar que dirige el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas”, asegura una fuente cercana a la sonada inspección.

Y es cierto, los muy comentados procesos de corrupción basados en la contabilidad paralela de dichos almacenes, mellaron la credibilidad ya erosionada de la empresa, pero más que por corrupción, considero que la conquista de Habaguanex por el GAE, es una peligrosa expansión con la claro propósito de monopolizar.

La adquisición de la entidad turística es algo que beneficia a los militares con nuevos incentivos fiscales; una forma poco sútil de comprar todo sin pagar, que conseguirá acercar el GAE a lo más del mercado. Además otorga el control total de la vida comercial del espacio más productivo y publicitado de Cuba, La Habana Vieja, que dicho sea de paso se ha convertido en visita obligada de nostálgicos nacionales, celebridades foráneas, mandatarios extranjeros y turistas curiosos. También evidencia la tirria feroz que desde hace mucho tiempo le profesa el general Raúl Castro al convaleciente, laborioso y talentoso historiador de La Habana, que gracias a su trabajo, y a gran parte de los habaneros,) demostró que la salvación patrimonial de la capital cubana era posible y por eso se le premió con el honroso título de Ciudad Maravilla.

La brutal e implacable toma del casco histórico habanero por los militares cubanos, acto que algunos califican como estrategia “triple A” (atracadora, atrevida y ambiciosa), no incluye, por ahora, que esta asociación raulista también se adjudique la Oficina del Historiador. Pero nada se deja al azar, todos los depredadores usan dos técnicas fundamentales para acercarse a sus víctimas: la sorpresa y el cansancio. Con tal propósito ubicaron, sin gracia ni misericordia, como jefe de transporte de tan prestigiosa oficina, al desmañado general Quiñones, ex jefe de la Contra Inteligencia del Ministerio del Interior.

Para leer el texto original, click aquí

~ por Juan Juan Almeida en junio 14, 2016.

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