Raúl Castro en Santiago de Cuba, ¿por Matthew?

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Santiago de Cuba es, al decir de la clase dirigente cubana, un tremendo dolor de cabeza. Los desastres y conflictos son la armonía que alimenta el oído de los políticos; y el Matthew, como huracán destructor, se le presentó a Raúl Castro como una oportunidad inmejorable para acabar con dos pájaros en un sólo tiro: enmendar un viejo error, y opacar la visibilidad de un hombre que se ha ganado el respeto de muchos.

En la madrugada del 25 de octubre de 2012, el huracán Sandy atravesó la zona Oriental de la isla con categoría 2, dejando a su paso cuantiosos daños materiales, más de un centenar de heridos y la muerte de 11 personas. El pueblo estaba aterrado; pero se sintió abandonado porque el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, no se apareció por allí, y ese desliz le trajo un torbellino de burlas y comentarios.

Convincente; pero no razón suficiente para que apenas el huracán hiciera sonar la alarma en la zona oriental del país, el General cabecilla apareciera junto a una comparsa presidencial, haciendo todo lo posible por llamar la atención, antes y durante el recorrido por las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba.

Todos vimos a un Raúl Castro preocupado por el pueblo y pasando revista a las orientaciones de la Defensa Civil. Después no lo vimos más, no sabemos si voló a La Habana o pasó el evento hidrometeorológico guarecido en el refugio soterrado que hay debajo de su casa santiaguera en el reparto Vista Alegre, al final de la avenida Manduley.

Pero hay otra razón, igual de peso, que impulsó al General a visitar la zona Oriental, se llama Lázaro Expósito. El primer secretario del partido en Santiago de Cuba es un hombre de pueblo, que ocupa espacio para bien y del que aún siendo comunista, oportunista o falso reformista, como usted le quiera llamar, en las calles y oficinas se hacen comentarios sobre el éxito de su liderazgo.

Recordemos que, en septiembre del 2008, cuando el Ike azotó Granma con fuertes vientos sostenidos de alrededor de 160km/h, Lázaro fue lazarillo y bastón de toda una población en pánico. Saltó al estrellato político al contradecir en la radio nacional (la televisión estaba fuera de servicio) al entonces Fidel Castro con la frase “Comandante, usted se encuentra en La Habana; pero yo estoy en Bayamo, aquí la gente tiene miedo”.

Esa pequeña expresión le costó ser trasladado a Santiago, la ciudad que por heroica, rebelde y hospitalaria es prácticamente ingobernable por alguien que no sea santiaguero, rumbero, y simpático; pero Expósito lo ha logrado y no se podía permitir que usara el ciclón a su favor.

Por eso Raúl fue a Santiago; porque tan cerca del retiro, el Matthew tenía que ser su huracán y, para lograrlo, no podía dejar cabos sueltos.

Para leer el texto original, click en: Los desastres y conflictos son la armonía que alimenta el oído de los políticos; y el Matthew, como huracán destructor, se le presentó a Raúl Castro como una oportunidad inmejorable para acabar con dos pájaros en un sólo tiro.

~ por Juan Juan Almeida en octubre 6, 2016.

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