Las pocas opciones que tenía Raúl Castro

•diciembre 22, 2014 • 2 comentarios

Raulin agachado

Los mandatarios Barack Obama y Raúl Castro acortan las 90 millas más largas de toda la historia, y comienza a derretirse el hielo en el Cubalibre. Histórica conversación que intenta poner fin a años de confrontación y acercar, o alejar, según el enfoque, el día en que los cubanos podamos al fin decidir nuestro destino.

La noticia fue acogida con satisfacción por varias personalidades. El viento de la cordialidad sopló tan fuerte en Suramérica que en menos de 24 horas, el grupo guerrillero FARC anunció cese al fuego unilaretal por un tiempo indefinido a partir del pasado 20 de diciembre.

De un lado de la balanza política, está el deseo que tenemos todos los cubanos de poder disfrutar un país libre de tiranos. Sueño que, en cierta medida, no hemos podido lograr por nuestra desunión, por la falta de estrategias y exceso de protagonismo. Del otro; es que al mejorar el clima bilateral entre ambas naciones enfrentadas, aislaba a una Rusia con problemas financieros, y cambiaba la relación de África y América Latina, especialmente de ciertos grupos extremistas y los países del ALBA para con los Estados Unidos.

No es secreto que el mapa energético mundial cambió, que el precio actual del petróleo dinamita la capacidad política de Venezuela, y con el mega proyecto del Mariel temblando por falta de inversionistas, Raúl se quedaba sin opciones; no tiene otra, subirse al tren y abrirse a las inversiones, al comercio y al turismo estadounidense.

En lógica reacción, el péndulo se inclinó hacia el acercamiento. Nos puede gustar o no, entiendo que las circunstancias y lo vivido por cada uno de nosotros definen la forma en que abordamos ciertas cosas; pero la realpolitik, la que se ocupa de los intereses prácticos y las acciones concretas, lamentablemente no pasa por Derechos Humanos ni partidismos ni libertades civiles.

Las imágenes han sido harto elocuentes; la condición física de los espías dista mucho a la de Allan Gross, incluyendo la atención estomatológica, que a todas luces en el sistema penitenciario cubano no existe.

¿Qué sigue?

El incremento del turismo y el comercio entre Estados Unidos y Cuba creará nuevas fuentes de ingreso que sin dudas beneficiarán a los cubanos de a pie, sobre todo aquellos que no tienen familiares en el exterior. Un nuevo brote de albañiles, jardineros, restauranteros, cantineros, arrendatarios, taxistas, etc. Pero en las circunstancias actuales, con los permisos de importación en manos de las empresas estatales; ningún cubano podrá mercadear productos para su negocio privado; ningún empresario del sector agropecuario podrá importar aperos de labranza, ni semillas de calidad para incrementar su producción, ni animales para pie de cría; ningún cuentapropista en el sector de la construcción o la minería, podrá importar ninguna maquinaria. Y eso no va a cambiar; al menos por ahora.

Se abrirán otras libertades, sí; pero veo poco probable que el general Raúl Castro permita aperturas políticas. Pronunció el discurso vestido de General desde su antigua oficina ubicada en el 4to piso del MINFAR. Imponente simbolismo.

El Gobierno luchará por mantener el control, aumentará la represión, los medios y recursos de sus fuerzas represivas.

No, no es el final del castrismo sino el comienzo de una etapa en la que todos los cubanos tendremos que aprender a volar usando nuestras propias alas.

El incienso en polvo, la nueva droga que recorre las calles cubanas

•diciembre 16, 2014 • Dejar un comentario

La habana inciensoEl incienso en polvo, la nueva droga que recorre las calles cubanas #Cuba #Droga #consumo

Léalo pinchando aquí: http://www.martinoticias.com/content/droga-en-cuba/82248.html

Suicidio de joven recluta llega hasta Díaz-Canel

•diciembre 12, 2014 • Dejar un comentario
Foto tomada del periódico Juventud Rebelde

Foto tomada del periódico Juventud Rebelde

Desgraciadamente no se puede recuperar el hijo de una madre destrozada de dolor; pero sí se puede hacer justicia. El caso de Dayron Andino León, el joven que falleció en la unidad de prevención de las FAR en la provincia de Cienfuegos, no es suicidio, fue homicidio.

Hace unos días conocimos que un muchacho cienfueguero, desertor del Servicio Militar cubano, con apenas 18 años, se suicidó en la prisión militar de su provincia natal, donde permanecía recluido a la espera de juicio. Internet amplificó el suceso; algunos con poco decoro permanecieron callados; y otros, con semejante impudor y oscuro afán publicitario, intentaron convertir el hecho en carnaval noticioso.

El prólogo retorcido de esta truculenta historia describe una salida ilegal en la que sus protagonistas, interceptados en alta mar a casi 25 millas de las costas de Estados Unidos, fueron devueltos a la isla por guardacostas americanos siguiendo el protocolo de “pies secos, pies mojados”.

Ya en La Habana, el joven Andino León fue llevado al Hospital Militar Naval para recibir atención médica y, debido a su condición de recluta desertor, lo aislaron, lo presionaron, lo amedrentaron y finalmente lo condujeron hasta la Unidad de Instrucción y Prevención (Boinas Rojas) de la ciudad de Cienfuegos, donde esperaría no un jucio con garantías procesales sino una Corte Marcial, que no es lo mismo ni se escribe igual.

El 18 de noviembre el joven Dayron falleció. Lo encontraron en horas de la madrugada, en su celda asfixiado tras colgarse con una sábana. La lógica indica suicidio; pero la historia es más larga.

Según el informe escrito y firmado por el teniente coronel Víctor Hernández Cárdenas, jefe de la unidad en cuestión donde se dieron los hechos, ubicada en la avenida 49 esquina a la circunvalación; el recluta desertor (a quien se refiere por un número y luego por Dayron Andino León) llegó a su unidad reportando un notable desajuste conductual, provocado por la innecesaria intensidad de varios y muy agresivos interrogatorios. El reo, no olvidemos que tenía escasamente 18 años, cruzando el límite del paroxismo de la desesperación, le pidió al guardia de la prisión una sábana para ahorcarse; el gendarme, más que desoír, le retó y violó el código penal cubano al prestarle auxilio conociendo la intención y con la vileza añadida de azuzarle al suicidio.

La evidencia falleció; pero el informe aún existe y fue entregado en una casa de visita ubicada a orillas de la bahía cienfueguera, en el residencial Punta Gorda, al primer vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, Miguel Mario Díaz-Canel.

Ocasión justa para recordar que el código penal cubano sanciona por encubrimiento a quien, con conocimiento de que una persona ha participado en la comisión de un delito o que se le acusa de ello, la oculte o le facilite ocultarse, o huir o altere o haga desaparecer indicios o pruebas que cree puedan perjudicarla o en cualquier otra forma la ayude a eludir la investigación y a sustraerse de la persecución penal.

Que se haga valer la ley, es lo que toca. La indiferencia no es opción.

El viaje sin protocolo de Margallo a Cuba

•diciembre 1, 2014 • Dejar un comentario

Cuba, de faro a fuego fatuo, pero con reloj en movimiento

•noviembre 26, 2014 • Dejar un comentario

Haban Nacional

Cuando yo tenía cabello y me podía peinar, en cierto grupo de analistas alguien puso de moda la frase “Si Moscú tuviera un Hollywood, el mundo sería comunista y Cuba sería su Humphrey Bogart“.

Aquello me parecía incoherente, pero años después comprendí que la revolución cubana no era un fenómeno aislado convertido en trending topic gracias a su propio talento, sino que formaba parte de un proceso que nació en el medio de la Guerra Fría y, sin pretender adentrarme en un análisis detallado de los antecedentes históricos porque no quiero aburrir y porque asumo que los conocemos, se transformó en un movimiento patriótico-nacionalista obediente, más que al bloque comunista, a la biografía (muchas veces exagerada) de esos hombres y mujeres que supieron aprovechar el entusiasmo popular y el carisma personal para monopolizar la atención, el poder, los medios, la información, la fuerza económica y toda la institucionalidad del país, causando prejuicios que van mucho más allá del financiero.

Pero Bogart falleció, las condiciones cambiaron, los líderes envejecieron, perdieron el erotismo y terminó la simpatía porque entre otras muchas cosas apareció la Internet y acortó las 90 millas.

Así fue cómo la mayor de las Antillas, el faro de Latinoamérica, se transformó en fuego fatuo y, aunque el Gobierno cubano realiza obstinados esfuerzos por mantenerse encumbrado, sabe que ya es imposible revolucionar la Revolución.

Un estudio recién publicado, al que no doy credibilidad por la cifra, asegura que uno de cada 10 cubanos vive en la pobreza aún teniendo trabajo. Y es curioso, porque sea cierto o no el número de cubanos pobres, creo que tanta depauperación es producto de viejas estrategias que, impulsadas por el Gobierno para adoctrinar y realzar la importancia del igualitarismo y luchar contra las costumbres burguesas, surtieron efecto boomerang y llevaron la crisis al centro del régimen.

Por ello me cuesta entender el por qué algunos tertulianos, para combatir al Gobierno, se aferran a viejas teorías y fundamentan el discurso en la victimización de pueblo, en la apología al miedo, a la pobreza; y no en los visibles ejemplos de jóvenes emprendedores que dentro de la isla, aunque no abiertamente en contra, pero sí de espaldas al Estado, consiguen escapar de esa media igualitaria.

La información es un derecho que al convertirse en mercancía restó importancia a la verdad; pero aunque muchos medios de prensa, cuando se refieren a Cuba, muestran solamente una parte de la realidad que no deja de ser atractiva a ciertos sectores de audiencia; nuestro país es mucho más y ya no es aquella sociedad en la que los ciudadanos repetían lo mismo como alelados.

Quedan muchos, claro está, pero es imposible negar que los relojes de la isla comienzan a funcionar. La prueba está en el constante y profundo debate que sin estar organizado por bando político alguno, empieza a sonar en colas, bodegas, paradas de guagua, y hogares.

El nuevo monotema gira alrededor de cómo presionar al Gobierno para obligarlo a realizar una segunda evaluación de las restricciones de viaje y lograr que los cubanos de ultramar puedan regresar a la isla sin necesidad de solicitar permisos ni obedecer criterios de selección. Espontáneo empuje en el que participan sin convocatoria amas de casa, trabajadores, desempleados, campesinos, militares y hasta miembros del partido, porque sufren y han sufrido la separación familiar… Bueno, y porque el dinero ayuda.

Así es Hollywwod, no olvido que en El halcón Maltés, el propio Humphrey Bogart dijo: “No le creímos a usted, creímos en los 200 dólares. Nos pagó más que si hubiese dicho la verdad, y lo bastante como para que nos importara”.

El muro cubano alrededor de los cambios en 1989

•noviembre 21, 2014 • 1 Comentario
Después de 25 años algunos continúan tumbando su pedazo de muro de Berlin.

Después de 25 años algunos continúan tumbando su pedazo de muro de Berlin.

Del 9 al 10 de noviembre de 1989, Alemania vivió el acontecimiento que hizo girar bruscamente y con suficiente lubricante lo que parecía ser la rueda oxidada de la historia; algo que marcó sin marcha atrás el principio del fin del socialismo europeo: la caída del muro de Berlín.

Tan trascendental suceso no surgió de la nada, no fue obra de la casualidad ni ocurrió de manera espontánea; tuvo antecedentes.

Crecían las manifestaciones en Leipzig, Dresde, Berlín del Este y otras ciudades alemanas reclamando cambios democráticos, el gobierno de la extinta RDA ya no podía responder a las cada vez más frecuentes huidas de sus ciudadanos hacia la RFA y Berlín Occidental.

Buscando quitarle presión a la insostenible situación, el 2 de mayo de ese mismo año, un grupo de soldados húngaros desmantelaron la frontera con Austria, y con ello abrieron la primera puerta al mundo libre, permitiendo a los alemanes escapar hacia occidente a través de Hungría. Pero aquello no funcionó como válvula de alivio, se trocó en boomerang, el descontento coge altura y se ensancha, ya para octubre se otea una revolución y ante pruebas tangibles de inicio de éxodo masivo y proliferación de revueltas sociales, la mañana del 7 de noviembre, el consejo de ministros se vio obligado a renunciar; un par de días después, la frontera que separaba ambas Alemanias, y los dos Berlín, quedaron sin razón de ser, ni de estar.

El hecho y todo lo que sucedió posteriormente se convirtió en historia, porque aquella unidad alemana también tuvo consecuencias, en el empleo, los subsidios y la edad de jubilación.

Algún día cuando se abran los archivos, porque eso sucederá, podremos profundizar y analizar en su justa dimensión, cuáles fueron las causas reales del por qué los truenos del fracaso comunista no crearon un tsunami en La Habana. Lo cierto es que en aquel momento no paraban de reunirse los dirigentes cubanos. Como nunca antes, se subordinó el Estado y el Gobierno a las instancias del Partido.

Por órdenes de Fidel Castro, sin protestar, ni opción a preguntar, se fragmentó en “menudos pedazos” a una sociedad que ya venía dividida, se ejecutaron estrategias de propaganda para neutralizar la opinión que llegaba desde el otro lado y la que salía de Cuba; se establecieron límites y alertas a la expresión; los organismos del Estado acomodaron el dinero en una especie de papel pasivo; se aumentó la represión; y el fantasmas de la soledad, de la guerra y el estoicismo se convirtieron en el alimento para poder justificar la involución del desarrollo económico nacional con el fin de atraer el dinero y la misericordia de los cubanos de ultramar que, como era sensato esperar, corrieron a prestar auxilio a familiares y amigos residentes en la isla.

Era prácticamente imposible pensar que en algún momento ocurriría un estallido social de magnitud porque existió ayuda familiar, y porque la economía sumergida hizo que muchos cubanos se adecuaran a las circuntancias.

El Gobierno cambió sensatez por astucia y hoy que han pasado 25 largos años de aquel suceso, la dictadura cubana continúa estando ahí. ¿No creen ustedes que ya es hora de redireccionar nuestra estrategia?

Machado Ventura es quien otorga luz verde para hablar en Cuba del ébola

•noviembre 13, 2014 • Dejar un comentario
José Ramón Machado Ventura (c), ministro de Salud Pública; Roberto Morales (i), y Rodrigo Marmierca, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (d).

José Ramón Machado Ventura (c), ministro de Salud Pública; Roberto Morales (i), y Rodrigo Marmierca, ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (d).

Según datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 29 de octubre, de un total de 13.567 contagiados por ébola, habían fallecido 4.951 personas en ocho países.

La reacción tardía de las autoridades locales y los desplazamientos humanos por la zona, facilitaron la propagación de este brote que crece. Debemos actuar de conjunto, la enfermedad se ha convertido en un riesgo sin contención que podemos controlar.

Me parece responsable que representantes de varios países se reúnan en Londres, Madrid o Kuala Lumpur, para diseñar medidas contra la expansión del virus. Pero hubo quien se molestó y hasta le resultó preocupante que 32 expertos internacionales se dieran cita en La Habana, convocatoria sin precedentes, y que a dicha conferencia asistiera el señor Nelson Arboleda, director del Centro de Prevención y Control de Enfermedades para Centroamérica, como enviado de Estados Unidos.

Nada extraño. Cuba y Estados Unidos, pese a su inveterado diferendo, mantienen protocolos de coordinación en diferentes espacios comunes, en temas de bilateral importancia que, como la migración y la lucha contra el uso indebido y el tráfico de drogas ilegales, manejan con puntillosa avenencia.

Es cierto que el discurso de Arboleda “Estamos dispuestos a cooperar con todos los actores que están trabajando en la región para asegurar que tengamos una respuesta eficiente a nivel mundial contra el virus”, sonó bastante parecido al que pronunció el general Raúl Castro durante la recién concluida Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), también celebrada en La Habana; pero esta lógica  coincidencia dada por la simplificación de ideas, salvando el claro detalle de que el gobernante cubano sobrepasa por 23 años el límite para la edad de jubilación laboral, no evidencia ningún acercamiento entre ambos gobiernos.

También fueron semejantes los discursos pronunciados por Yaser Arafat e Isaac Rabin cuando, en 1994, recibieron en España el Premio Príncipe de Asturias.

Hay mucho de qué preocuparse, pero no es precisamente de eso. Lo inquietante en este caso es que aún cuando el Gobierno cubano simula una actitud de cooperación y transparencia en cuanto al enfrentamiento del virus; parece tener un objetivo público y otro discrecional. Es real, envía médicos; pero también hermetiza y oculta información.

Hace poco más de un mes, después de una reunión de emergencia en el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, el MINSAP (Ministerio de Salud Pública) recibió la orden de manejar con absoluta confidencialidad todo lo relativo al ébola y a los médicos colaboradores cubanos en África, además de dosificar a la prensa, incluyendo a organismos nacionales e internacionales, cualquier información referente. Sólo tiene luz verde la autorizada por el vicepresidente cubano José Ramón Machado Ventura, quien además es el segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Paralelo a ello, y lo podemos constatar en la página web del MINREX, varias delegaciones cubanas han tenido muy frecuentes reuniones con líderes y representantes de países africanos, sobre todo de naciones fronterizas con Liberia, Sierra Leona y Guinea.

Pudiera parecer normal, estamos frente a una emergencia; lo extraño, o cuando menos preocupante, es que a tan reiteradas reuniones, además de políticos y doctores, el Gobierno cubano envía directivos de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A., y de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (EMCOMED). Súper claro, el secreto cubano responde a una estrategia comercial y a ese estilo tan miserable de ver la vida con deshonra: Enganchar con médicos baratos, y rematar con medicinas caras.

Para ellos, la salud es como la dignidad, no tiene precio pero siempre hay que pagar por ella.

 
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