Detrás de un kilo de carne en Cuba

•mayo 13, 2013 • Dejar un comentario

KiloHace unos días leí que dentro del inmenso y complicado engranaje que edifica el Ministerio de la Industria Alimentaria cubana, la empresa cárnica obtuvo a nivel nacional el mayor volumen de ventas durante el pasado año fiscal.

Me extrañó, en ese ministerio existen varias empresas con más consejo administrativo que personal trabajador; pero alegrarme o alarmarme fue mi “to be or not to be”.

La prensa oficial miente poco, aunque regularmente y como norma establecida obvia parte de la realidad. Por ello pensé que esa nota había sido publicada con el único objetivo de limpiar el hedor a corrupción que sobre ese ministerio dejó la ola de investigaciones y arrestos que llevó a prisión al ex titular de esa industria (Alejandro Francisco Roca Iglesias), a su ex viceministro (Celio Hernández) y a otros tantos funcionarios. Sobre todo conociendo que, aunque la nueva Ministra del ramo es la Dra. María del Carmen Concepción González, quien lleva el sartén por el mango de tan necesaria institución es la insensata y nunca bien ponderada ingeniera especialista en química aplicada a la alimentación humana, Deborah Castro Espín.

En fin, la ironía es libertaria y como dice el refrán marinero, “Los delfines que mucho saltan, viento traen, y calma espantan”. Continué dándole qué hacer a mi abulia intelectual y comuniqué con La Habana usando el excesivamente caro invento que en 1876 patentara el logopeda británico Alexander Graham Bell.

“La Unión de la Carne – y cito casi textual a quien pidió no ser revelado – es la empresa que dentro de este gran conglomerado vendió más el año pasado. Apoyada, claro está, por la Corporación Alimentaria SA (una misteriosa entidad privada de capital cubano).

El consumo de carne creció, y ambas entidades fueron las encargadas de producir y comercializar los productos cárnicos, más todos sus derivados”.

Hasta aquí todo iba bien, lo escandaloso es el resto. Hace mucho no es rentable producir un kilo de carne en Cuba, en ello influyen los precios del pienso, los costos del cuidado animal, la atención veterinaria y petróleo. Con esto, el producto llega caro a las procesadoras cubanas. Pero, el gobierno cubano no calculó, o previó el tangible incremento, que han tenido desde el pasado año, los restaurantes de iniciativa privada, (paladares) y por ese motivo el MINAL se vio obligado a innovadoras soluciones para satisfacer la acuciante demanda.

Nos quedamos sin respuesta – me dijo mi interlocutor en tono sigiloso -, y de “arriba” nos llegó la orden de mezclar el picadillo de res con pequeñas cantidades de carne de origen equino y texturizado de soya, para con ello mantener un nivel nutricional aceptable y no afectar el típico color cereza-rojizo propio de la carne fresca.

Que espanto, los funcionarios cubanos perdieron respeto y mesura; ganaron irresponsabilidad, desvergüenza y perversión. El fraude aquí no está en la mezcla si no en engañar, o no informar debidamente.

Es necesario aclarar que desde mediados del 2012 a la fecha, el picadillo de res, que venden a precio de filete en CUC, y que degustan turistas y nacionales, es apto para el consumo humano, pero no es picadillo de res. Por cierto, en Cuba nunca lo que parece es.

Mis Novias de Blanco

•mayo 1, 2013 • Dejar un comentario

A80EC335-B710-44B4-B608-352A4D41A109_w640_r1_s[1]Hace apenas tres días, estuve en el aeropuerto de Miami, no quería yo perderme la llegada de Berta Soler a esta ciudad. Discretas y humildes, allí estaban, sentadas en un rincón, un pequeño grupo de aquellas mujeres a las que por su inmensidad, hace algún tiempo bauticé “Mis Novias de Blanco”; entonces recordé una mañana de domingo, que un fuerte e indiscreto sol, descubría la 5ta avenida y revelaba ante mis ojos una perfecta formación, que por desconocimiento relacioné con una convención de santeros.

Desacierto total, eran mujeres vestidas de blanco con una flor en la mano. Me detuve a observar, y un cincuentón de cara desencajada y guayabera color beige, entre el susto y la emoción, se acercó dando palmadas sobre el capó de mi auto, y mostrando un carné del G2, me ordenó con amabilidad inusual “Sal de aquí, esas son Las Damas de Blanco”. Continué mi lenta marcha, decidido a saber quiénes eran aquellas mujeres.

Días después me enteré que el mismo grupo de mujeres estaba protestando cerca de la Plaza de la Revolución, justo donde yo me había manifestado por considerarlo el ágora de los cubanos; y que una de ellas (Berta Soler), no pensaba irse de allí hasta que no pudiera ver a su esposo detenido y enfermo. Pero claro, fuerzas policiales y paramilitares las desalojaron usando la siempre repugnante ayuda de patadas y empujones.

Para entonces, conocerlas dejó de ser una simple curiosidad, era un deber, un sentimiento, acercarme a aquellas mujeres que por pedir la libertad de sus familiares, de sus seres queridos, cada domingo incluso hoy logran desencadenar la quietud de los dictadores cubanos. ¿Quién se atreve a tanto amor?

Las vi por primera vez, en la distancia, una morena corpulenta con trencitas, y una rubia con pamela, que resultó ser luego un ángel que, cuando todo estaba oscuro, Dios colocó en mi camino y como nombre terrenal le puso Laura Pollán.

De pronto un “Abajo los hermanos Castro” interrumpió mis recuerdos, era la voz grave y segura de un ébano convertido en mujer, de una dama que por su ternura y simplicidad es imposible creer que para algunos sea sólo un expediente abierto. Su sonrisa es un anzuelo; y su valor, rima con hermosura, pero no con simulación.

Por un segundo temí acercarme, pensé en el tiempo y sus estragos, y que no se acordaría de mí; pero no, me equivoque, pese a su periplo mundial, y recibir tantas muestras de afectos Berta continúa siendo un soldado de esperanza, armada con su indefensión. Práctica, racional, obstinada, directa, fuerte, bonachona, alegre, leal, carismática y dulce, es una excelente amiga, perfecta fusión de defectos y virtudes, una auténtica cubanaza. Es mujer sencilla de espíritu indómito; que sin pretensiones de poder, entrega amor a los excluidos de cualquier misericordia. Es un ser humano inmune a esa fiebre de protagonismo que tanto pulula y atrofia.

Abracé y besé a la misma mujer que un domingo, vestida de blanco, luego de asistir a la misa en Santa Rita, y de marchar por la 5ta Avenida, conocí sentada en uno de los viejos bancos que inmóviles y desde hace años custodian con celo el parque Gandhi en Miramar, esa bellísima barriada habanera que se resiste a continuar anclada a la era del deshielo

Chinos con identidad de cubanos en camino a EE UU

•abril 24, 2013 • 1 comentario

PasaporteSegún wikipedia, los chinos en Cuba constituyen la comunidad más destacada y numerosa de asiáticos asentados en la isla. La historia recoge que el 3 de junio de 1847 sobre el bergantín español “Oquendo” desembarcaron los primeros 200 culíes chinos procedentes del puerto de Amoy; aunque mucho antes del“”Oquendo” ya existían chinos en Cuba que, como habían arribado a través de Filipinas, les decían Chinos-Manila.

La guerra de los diez años sorprendió a estos migrantes en Cuba y se sumaron a las huestes libertadoras. Muchos de ellos se mezclaron con españoles, con negros y hasta con mulatos. De ahí nació el chino-cubano.

Las relaciones entre los gobiernos de Cuba y China se han mantenido por años con más bajas que altas; pero desde hace algún tiempo las cosas andan sobre ruedas. Varios dirigentes cubanos usan autos marca Geely, modelos que también utilizan las tropas automotrices de la PNR y el G2. La muy kitsch progenie cubana, incursiona en lo que cree nueva ruta y va de compras a Hong Kong, expertos en temas sociales intercambian criterios de “cambio” con cierta regularidad, empresarios de ambos países firman contratos galácticos, y delegaciones de alto nivel se visitan con tal gusto que hasta el presidente cubano le cantó a Hu Jintao en mandarín.

El nuevo negocio subrepticio es “la solidaridad” con grupos de chinos que aterrizan en la isla con la regularidad que cae el agua por tubería rota, constante y a gotas, estimulando resortes del mercado negro que mueve la bien engarzada cadena de la economía subterránea.

Algunos arrendatarios autorizados, aseguran que “los narras” son clientes muy tranquilos, no llevan jineteras a casa y apenas salen de la habitación. No hacen turismo, no van a la playa, no compran maracas ni visitan museos; toda su estancia en la isla se la pasan murmurando, y comiendo.

Tanto así que la nueva especialidad culinaria en las casas de alquiler es hacer una taza de arroz con dos y media de agua sin sal, de ahí sale una masa espantosa que luego se deja secar, se agrega curry, se hacen bolas, se empanizan y después de fritas se llaman Croquetas de arroz.

Eso les ha dado vida a vendedores ambulantes que antes vendían a domicilio flores, condones, langostas o carne de res, y hoy cumplen sus expectativas vendiendo arroz (del bolito). No es ilegal y ganan más, porque como dice el refrán “Se aprovecha la racha, cuando viene escasa”.

Pero cierto corredor de viviendas que lleva clientes extranjeros a las casas de alquiler, ex oficial de inmigración de Playa, refiriéndose al desarrollo de este lucrativo y nuevo renglón de mercado, me asegura con sarcástica ingenuidad “esto sigue igual, el gobierno se hace el que no ve y mañana dirá que no sabe; pero hasta hoy la cosa marcha y no falta el curry en las tiendas en divisas. Mira – continuó cambiando el tono mi interlocutor de voz segura y auto francés –, lo que se sabe, no se pregunta; la realidad es que estos chinos son clientes codiciados, viajan en grupos pequeños que permanecen en Cuba de 13 a 25 días; pero antes de partir, Ñijao, aquí lo importante es el cash, todo queda original y bien amarra’o, pagan hasta setecientos CUC por un pasaporte cubano, 200 por obtener un carné de identidad, y mil más por estar incluidos en las actas oficiales del registro civil correspondiente, convirtiéndose de esta manera en ciudadanos chino-cubanos debidamente legalizados. Y ya nacionalizados continúan viaje al futuro con destino al vecino mayor, listos para ser acogidos por la ley de ajuste cubano.”

El tráfico ilegal de chinos usando a Cuba como trampolín, es un negocio prohibido que por tolerado acepta cómplices, no testigos

Cambios en Cuba, ver para creer

•abril 19, 2013 • 1 comentario

B0D9A4B9-1967-4A82-8550-EBCDE4FD0677_mw1024_n_s[1]Muchos de ustedes recordarán lo ocurrido en nuestro país en el verano del 89, me refiero a aquellos juicios, que el ingenio popular, bautizó, por el rango de sus actuantes y actores, “Show de Tropicana bajo las estrellas, primera y segunda parte”. Durante aquellos acontecimientos tan sórdidos y oscuros, en ciertos círculos de poder comenzó a ganar espacio un refrán que marcó mi vida: “De lo que escuches no creas nada; y de lo que veas, si acaso la mitad”.

Precisamente por ello, es que hoy, a una distancia de casi tres años, y más de 90 millas, me cuesta aceptar los diferentes discursos que llegan de la isla describiendo una actualidad que habla mucho y dice poco.

¿Podemos atestiguar que las modificaciones a la ley migratoria flexibilizaron la entrada y salida al país de los ciudadanos cubanos? Algunos sostienen que sí; pero hace tan sólo unos días el cónsul cubano en Moscú, por órdenes de La Habana negó el permiso de viaje a un señor septuagenario que, al sentirse destruido, en un email me escribió: “….sigo impedido de entrar a mi bella isla, sigo privado de abrazar a mis tres hijos y conocer a mis tres nietos que nacieron durante estos 7 años que llevo de prohibición de entrada a Cuba.”

¿Por qué creerle entonces a los extremos? Es muy cierto, el gobierno de la isla está necesitando un cambio, pero eso no quiere decir que esté asfixiado o muriendo; más bien se renueva, muy a nuestro pesar. El abuso y las amenazas no es ni remotamente una prueba de estar perdiendo el poder.

Jueces, fiscales y abogados en ejercicio de su profesión, aseguran que la violencia popular aumenta, grupos irregulares comienzan a tomar las calles con relativa impunidad, y que el tema de la corrupción superó los límites del desempleo; pero claro, debido al divino abolengo de innombrados implicados en delitos de malversación, la Fiscalía General de la República de Cuba, que como misión institucional lleva proteger el orden político y jurídico del Estado y la Sociedad, ordenó sobreseer más de tres mil expedientes. Cifra perturbadora.

El país no parece andar bien y no da señales visibles que pudiéramos tomar como económicamente favorables; sin embargo, algunos amigos funcionarios, no apasionados, que ocupan puestos importantes en la administración central del Estado, aseguran que aunque el peso de la industria en el impacto de la economía cubana ha desaparecido, se está recuperando y las predicciones turísticas van al alza.

Es difícil comprender desde los Estados Unidos a esos tantísimos artistas, científicos, campesinos, amas de casa y obreros que como propósito de vida solo tienen el resolver su día a día, y sin pertenecer a ningún bando, ya sean Montescos o Capuletos, expresan visualizar un ligero crecimiento personal, y un sutil despertar del respeto a la libertad individual.

Por el momento me parece que alucinan; no me interesa convertirme en eco de ilusos ni de frustrados, de optimistas o pesimistas, de súbditos o convencidos. Hay ciertos acontecimientos que logran cambiarnos el rumbo y, como decía mi abuela, en el autobús de la vida todos somos pasajeros, hasta el chofer.

Estoy escéptico, lamentablemente la distancia distorsiona el acontecer. De preferencia Santo Tomás, ver para creer. Y como así andan las cosas, quiero constatarlo en primera persona del singular, entonces pediré el absurdo pero establecido permiso y les contaré.

Cuba entre bloqueo y embargo

•abril 9, 2013 • 3 comentarios

B61317B0-C848-41DB-963C-ED22E3AB6E75_w640_r1_s[1]No pienso perder ni un segundo en explicar la diferencia que existe entre “Bloqueo” y “Embargo”; eso es irrelevante, todo está en el diccionario. Los cubanos (de aquí, de allá y los del más allá) entendemos que esta tipificación no estriba en el detalle lingüista, viene por el lugar de residencia de la persona referente y/o, por supuesto, en la sutil fuerza hipnótica que ejercen sobre el individuo los medios de comunicación.

Me refiero a la medida que comenzó siendo una respuesta del gobierno americano ante las expropiaciones que, por parte de Cuba, se hicieron a ciudadanos y compañías estadounidenses.

No es necesario explicar que todo sucedió cuando yo no había nacido, quizás usted tampoco. La medida, valga la redundancia, fue entendida por los afectados, los expropiados; y en ciertos círculos legales todavía estimula enérgicos debates, concretar si con ello se viola o no la extraterritorialidad de la ley.

Puede que no hacer historia sea un error; pero asumo que la conocemos y que es muy fácil googlear para encontrar bibliografía referente. Primero fue una medida, luego una ordenanza que ha sido esencia en la plataforma de muchos.

Algunos oradores la usan con relativo impudor para agregar esa pizca de sal, o azúcar (en polémica, da igual) que logra atrapar la atención de cualquier plató aburrido. Magistrales son, quienes consiguen zigzaguear a favor o en contra del tema, dependiendo del auditorio, y así ganar una base leal de seguidores que al sentirse complacidos terminan siendo complacientes.

El gobierno de Cuba mantiene relaciones comerciales con empresas y gobiernos de casi todos los países miembros de la ONU, los tres estados observadores, y al menos uno de los llamados territorios en disputa. La isla es también conocida por su cadena de impagos, y por adquirir compromisos que luego incumple.

La estrategia a utilizar es simple, luego de adquirir la cantidad necesitada en créditos y/o préstamos, ¡zas! de un soplido expulsan del país bajo cualquier pretexto, al empresario o compañía desbancada, con prohibición de retorno. Ejemplos sobran.

Para el gobierno revolucionario, “El Bloqueo” es el motivo conductor que sirve como tramoya a una gastada puesta en escena de la bíblica batalla de David frente a Goliat; pero en el hermético cascarón cubano, la cuestión no se ve de igual forma. Los empresarios cubanos alucinan con romper el embargo norteamericano, no por lo “patriótico” sino por sentirse cerca de lo anhelado y prohibido.

La ley del embargo es quién protege a esos agricultores estadounidenses que logran vender sus productos a las empresas cubanas. Para ellos, aunque lo ignoren, y es recomendable que lo conozcan, el embargo es el único instrumento real y legal que poseen para cobrar. Hoy, más que traba, es un excelente amparo que garantiza seriedad comercial por parte del gobierno revolucionario. Amén de que asegura, en tiempo contractual, llegue a los hogares cubanos un poco de arroz, una porción de pollo y un pedazo de pan.

Toda ley, nueva o vieja, genera un dilema moral. Hoy, estoy a favor del embargo.

La vejez y el déficit fiscal cubano

•abril 4, 2013 • Dejar un comentario

935DC61E-226F-4A1A-A459-94D5BAD521DE_mw640_mh360_s[1]Es en extremo preocupante que nuestra isla sea uno de los países que tiene la población más envejecida del planeta. El fenómeno particular cubano se debe a razones harto conocidas, la emigración aumentó al tiempo que decreció las tasa de natalidad y el crecimiento poblacional.

Como lo urgente casi nunca deja tiempo para lo importante; no es difícil entender que por políticas irresponsables o, cuando menos, desatinadas, aumentaron los costos de las pensiones y se originó el aumento imparable del déficit fiscal cubano.

Muchos dirán que lo conveniente es cambiar de sistema social; pero eso en mi opinión depende de la decisión popular. El hecho es que la población envejeció y, en lo que a temas laborales respecta, en Cuba desapareció el concepto de “tercera edad”.

Para los ancianos, retirarse es un anhelo; como es una ficción que un joven de 20 años, de los tantísimos que hoy se encuentran desempleados, pueda llegar a trabajar el tiempo reglamentario para lograr una jubilación. Tendrían que trabajar algo más que su vida entera para poder cobrar pensión. Por supuesto, los huérfanos y discapacitados son, punto y aparte, que por diferente no deja de ser peor.

El envejecimiento de la población agotó la poca sustentabilidad financiera del sistema de pensiones, su fondo es completamente insuficiente para poder sufragar el período de retiro de un jubilado.

Por ello, más que necesario, se hace imperioso reformar ese sistema, aumentar los ingresos, extender la cobertura y asegurar la sustentabilidad de un futuro muy cercano.

Olvidarnos por un rato del pasado y mirar hacia un horizonte común, abandonar ese ridículo antagonismo que trae la lucha por el poder, y auxiliar a los jóvenes de hoy, para que no sean los desamparados del mañana.

En el año 2005 el gobierno revolucionario ordenó aumentar las retribuciones, incluso promulgó nuevas leyes al respecto; pero la continua desvalorización del peso cubano hizo menguar proporcionalmente el valor real del monto del dinero que recibe un pensionado. De manera que hoy, recibiendo más, ganan muchísimo menos.

En las circunstancias actuales, para ofrecer cierto estatus a la población que labora, el gobierno tendría que aumentar la cotización que pagan los trabajadores y, a la vez, aumentar la edad de retiro hasta los 200 años. Un disparate mayúsculo. Las medidas continúan siendo notoriamente insuficientes y engañosas.

Conocemos bien que, la dirección del país inicio su llamada “actualización del modelo socialista” quitandose un estorbo; eliminando puestos de trabajo estatales y despidiendo a funcionarios que sin vocación, no tuvieron más opción que refugiarse en un naciente sector privado sin cobertura del sistema de pensiones. Oficinistas se hicieron campesinos; y burócratas, vendedores de fritas. Pero estos trabajadores, como cualquier otro cubano, desconfían de los bancos y continúan justo en el limbo del abandono.

No quiero rasgar el problema sin ofrecer mi apreciación; creo que, para los trabajadores estatales, sería eficaz reajustar el subsidio acorde con la eficiencia personal, no con la edad; una especie de sostenibilidad laboral que contribuya al útil aprovechamiento del individuo y revalore la autoestima de quienes puedan sentirse valiosos. Por otro lado, apremia modificar la ley de inversión extranjera de manera que pueda brindar atractivos incentivos como excepciones de impuestos por un período determinado a las empresas foráneas que organicen planes de jubilación confiables para esos muchos trabajadores que reciben ingresos mensuales y que, por cuestiones de semántica, en lugar de llamarse empresarios les dicen cuentapropistas

Cuba: Antes y después de El Arca de Noé II

•abril 2, 2013 • Dejar un comentario

Zoo 2

Zoo 2Zoo 1Siguiendo la tradición de los antiguos guerreros romanos, los militares cubanos, después de terminar sus misiones y/o contiendas en territorios extranjeros, regresaban a la patria portando algún trofeo vivo.

Unos optaron por traer hijos adoptados (a quienes luego abandonaron), otros importaron mujeres de físico inusual que, al no soportar ciertos tratos, terminaron regresando a sus orígenes.

Los más estrafalarios se trajeron a modo de recuerdo, chimpancés, guacamayas, tortugas gigantes, suricatas y algo más que simples anécdotas para mostrar y recordar.

Y por mera competencia, el actual emperador cubano se armó un paradisíaco coto de caza escondido entre la agreste belleza de Cayo Saetía; una isla, ubicada al sureste de Holguín entre la bahía de Nipe y el océano Atlántico. Donde puede dispararles a búfalos, toros, antílopes elands, jabalíes, cebras, camellos, avestruces, extravagantes reptiles y otros animales de lejanas latitudes.

Amantes de lo natural (no de la naturaleza), y como Nerón, en eso de darle al pueblo pan y circo, aceptaron una donación de animales africanos que en el año 2011 viajó desde el Parque Nacional Etosha, en Namibia, hasta el Zoológico Nacional de La Habana.

La humanitaria operación se llamó “El Arca de Noé II”, y en su momento despertó cuestionamientos por parte de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad contra los Animales, que emitió declaraciones expresando su preocupación porque estos animales capturados en estado salvaje, tendrían que soportar un vuelo largo y agotador a su nuevo destino, y además no se sabía si alguna organización de bienestar animal había revisado las instalaciones cubanas, sus normas de atención y la inserción a la vida social animal.

La realidad es que los ejemplares importados, como cualquier turista foráneo, cuentan con atención distinguida; los problemas fueron más bien de adaptación.

El chacal de lomo negro sufrió una fuerte depresión al descubrir que la falta de pelambre en su homólogo cubano no es por un típico peinado caribeño, es el resultado de una severa escabiosis. Los ungulados extranjeros sintieron similar reacción al constatar que sus equivalentes isleños no necesitaban pezuñas, los veterinarios se las quitan, y las venden a muy buen precio en el mercado negro, para la confección artesanal de hebillas de pelo.
En la cávea de los carnívoros reina la pasividad. Guepardos, hienas manchadas y pardas han visto disminuir considerablemente la cuota de alimentos pero viven convencidos que dicha reducción se debe a la campaña mundial en contra de la obesidad. Debido a la falta de agua se organizó un pequeña sedición en el estanque de los hipopótamos; pero todo se solucionó, después de una larga charla, los artiodáctilos entendieron que Cuba es un país “bloqueado”.

Trauma serio, el de un león que viajó para hacer cría y al ver las leonas cubanas alimentándose de plátano fruta y cabezas de pescado, no hay quien le haga aparearse y tiene pésimo el carácter.

Por lo demás, todo normal. El Zoológico Nacional, ya está listo, esperando el 26

 
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