El dinero que las FARC lavó en Cuba

•junio 13, 2013 • Dejar un comentario

1FB31408-EE55-46BF-B7A3-C9D734C4ED2B_mw1024_n_s[1]El pasado 26 de mayo, en el Palacio de las Convenciones de La Habana, se dio a conocer que las partes involucradas en el diálogo de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, habían logrado un acuerdo sobre la cuestión agraria. Primer punto analizado de los cinco que se negociarán.

La tierra y su uso es una porción, nada desestimable de las causas fundamentales de un conflicto que ha sumado muchas víctimas. De manera que, en teoría, y según el documento, el acuerdo podría traer el tan añorado inicio de un nuevo ciclo de transformaciones para la realidad rural y agraria de Colombia.

El anuncio de este pacto fue aplaudido y testificado por los representantes de Cuba y Noruega, como países garantes; más Venezuela y Chile, como acompañantes. Lo irregular en todo esto es que ninguno de los implicados aclaró que uno de los principios del referido proceso de paz expone de forma rotunda “Nada estará acordado hasta que todo esté acordado”, lo que es igual a decir “No hay nada acordado”.

Así cerró, echando mano de esta discreta manipulación semántica, el noveno período de un proceso de conversaciones que continuará mañana martes 11 de junio, y en el que se debatirá el pollo del arroz con pollo, la participación de las FARC en la vida política colombiana. Manera muy ingeniosa de rebautizar a esta banda de excéntricos inadaptados e iconoclastas, que desean verse convertidos en auténticos actores de paz o en admiradas luminarias que intentando escapar de la cárcel (lugar donde deberían estar) lograron firman un acuerdo para ingresar al Congreso.

En fin, siempre hay algo que sacrificar. Entiendo que cuando se va a negociar y se lucha por obtener beneficios mutuos y resultados convenientes para la tranquilidad nacional, suele ser lucrativo aceptar que ciertos valores ilegítimos triunfen por sobre algunos principios éticos, morales y hasta democráticos.

Eso lo entendió muy bien la delegación cubana que, inspirada en el viejo cuento de besar la rana, hace rato le apostó al posible milagro de que un día estos obscenos guajacones (delincuentes guerrilleros) se conviertan en bellas princesas, honorables funcionarios, en útiles parlamentarios o encopetados mandatarios.

El gobierno de La Habana, revolcándose en todo esto, no solamente persigue publicitarse como paladín de la paz regional, también pretende lucrar con la ingenuidad de algunas voces democráticas que claman por la pronta solución de un conflicto dilatado, y lo último y más importante, ganar mucho dinero.

Sí, leyó bien, mucho dinero. Una parte significativa de los 2 mil millones de dólares que las FARC obtuvo realizando operaciones “nomológicas o nomotéticas” como el secuestro y el narcotráfico, se encuentran hoy a buen recaudo y reportando excelentes ingresos. Está lavada, enjuagada y bien planchada en la compra de modernos equipos y sofisticado instrumental que da servicio humanitario en hospitales como el CIMEQ, o la clínica Cira García, también se han invertido como parte del aporte cubano a los join ventures que nuestra isla mantiene con consorcios industriales y grandes grupos hoteleros radicados dentro y fuera de Cuba.

Nada, que a diferencia del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry, autor del Principito, para el avieso gobierno revolucionario lo esencial no es invisible a los ojos, es el cash.

Al general en su cumpleaños…

•junio 9, 2013 • Dejar un comentario

A6776E20-6232-46B7-8448-9375905E6631_mw1024_n_s[1]Durante su mandato, el comportamiento del General Raúl Castro ha suscitado dudas y perplejidad; es absurdo pensar que un político, sea cual sea, no quiera arreglar su país sin mantenerse en el poder. Otra cosa bien distinta es que no pueda y quiera echar mano al reloj para alejar la llegada de un futuro que irremediablemente llegará, o que prefiera propagar esos estímulos ilusorios (e ilusionistas) que estimulan de igual forma el viejo “sálvese quien pueda” y la desconfianza popular.

Hoy, 3 de junio, recién concluida la fiesta por su 81 cumpleaños, él tiene la extraña costumbre de celebrar la víspera en familia, no tengo claro si catalogar como exitoso o fracasado el plan de reformas que ha tomado el General como premisa desde que fue coronado Presidente de Cuba.

Sería injusto negar el esmero que puso en limpiar de escollo al Estado, eliminando una buena parte de esa fuerza laboral estatal e improductiva. Sus medidas, al respecto, estuvieron dirigidas a lograr publicidad, insignificante descentralización, a reforzar determinados mecanismos de mercado y, lo más importante, a la transmisión de mandos claves hacia hombros de amigos y familiares a quienes él considera “honestos”, concepto trastocado a conveniencia, por incondicionales “discretos”.

Durante mucho tiempo, el octogenario militar nos engañó repitiendo como papagayo de feria que las empresas del ministerio de las fuerzas armadas estaban más organizadas y producían con mayor eficiencia. Era explicable aceptar, que militarizando el sector empresarial, sanearía la disciplina laboral y disminuiría la corrupción.

Tamaña mentira no podía traer resultados. Sólo fue un pase de cuenta y restructuración de poder. En el planetoide Cuba muchos saben que las empresas militares, mientras pertenecían a la nómina FAR y respondían a su estructura vertical, funcionaban basadas en la irrealidad, no así en el contexto social y mucho menos en lo concreto.

¿Generaron beneficios y produjeron bienes y servicios? Sí, pero a partir de la obediencia a ciegas (explotación o abuso, llámele usted como quiera) de millones de reclutas y soldados que trabajan hoy por hoy sin cobrar.

La producción, y valga la redundancia, prácticamente carecía del “costo de producción”. Por ello, con la militarización de la ya desastrosa telaraña empresarial cubana, nuestro país, estructural y productivamente ascendió a niveles estratosféricos de incomparable incompetencia.

Está claro, el General no es economista ni nada, sólo es sádico, delincuente, manipulador y perfeccionista. Por esta sencilla razón compele a la prensa, sabiendo que no son los periodistas sino los historiadores la piedra base del glasnost.

Fue Raúl quien, sin renunciar a la intimidación como método represivo, puso la moda catártica de quejarse explícitamente y de manera creciente. Estimulando a que la gente examine abiertamente sus problemas para corregirlos. Bueno, no sé si sería adecuado decir que para corregirse en ellos. La catarsis aliviar el dolor del alma, pero no cambia un sistema.

Muchos quieren explicar con teorías complicadas el por qué Raúl jugó eso que algunos les ha dado por llamar “Estocada Fundamental” refiriéndose al hecho de flexibilizar la antigua ley migratoria, gracias a la cual hemos podido abrazar a tantos opositores, contestatarios y disidentes que hoy pueden salir de Cuba y regresar con facilidad testificada.

No se rompa la cabeza, la respuesta es muy sencilla, de niño me la repetía mi abuela: “El mejor lugar donde podemos encerrar un árbol, sin que este se sienta preso, es precisamente en el bosque”.

El perdón o la justicia

•junio 1, 2013 • Dejar un comentario

317A3FB3-2829-458A-B1FF-0D74B94FD7D6_mw1024_n_s[1]Los dictadores y sus secuaces, por regla general, son individuos extravagantes, autócratas, narcisistas, hipocondríacos, provocadores, enigmáticos y perturbadores. Por ello, y por más, todo aquel que haya crecido en cualquiera de los eslabones de la cadena de un régimen dictatorial, comparte un trauma psicosocial que es difícil curar.

La violencia gubernamental comienza debilitando el estado de bienestar con el ejercicio constante de su propio virtuosismo para imponer el terror y crear la incertidumbre bajo el amparo de la autoridad. Esto valida el poder y deja a la ciudadanía sin la posibilidad real de recurrir a un ente interno o externo que defienda sus derechos. Se llama – según algunos estudiosos – desamparo legal.

Científicamente ha quedado demostrado que este daño repercute en toda la población independientemente de la clase social a que pertenezca cada individuo. Y afecta no sólo a nivel psicológico y familiar, también damnifica el desarrollo cultural y educacional.

No creo en izquierdas ni derechas; pero sí en que todas las dictaduras poseen como única ideología la práctica de la supremacía, y la imposición de su dominación hasta el punto de que la sociedad termina adoptando la pasividad, el sometimiento y la resignación como un fenómeno natural.

El totalitarismo, con absoluta certeza es machista, el hombre legalmente manda y domina por cualquier medio a la mujer.

Creo que muchos conocemos los repetidos vejámenes que sufren en Cuba las Damas de Blanco. Pero hay muchísimo más, por ejemplo; en los hospitales psiquiátricos cubanos se amontonan expedientes, muy descriptivos, de horrendas agresiones sexuales por parte de la autoridad que, por no ser enfrentadas legalmente, producen no solo daño en la memoria corporal de cada víctima mujer, también se convierte en shock irreparable, extensivo a los hijos.

Incontables las mujeres que han sido afectadas en su individualidad, en su entorno, en su ámbito familiar, social y ético. El odio, en estos casos (sin referirme al de las muchas madres que han perdido hijos en el mar), es una emoción sensata y hasta necesaria.

Convincente razón que me arrastra a pensar que para hablar del futuro cubano y su transición, deberíamos primero ser suficientes y despojarnos seriamente del disfraz, y con ello, el deseo de agradar.

No sé a otros, pero a mí, que respeto el criterio de quienes ansían figurar esbozando una moral común en discursos que incitan a la exaltación ciudadana; me suena ingenuo, falso, ridículo y hasta infantil escucharlos hablar de Perdón cual si este fuera una respuesta elegante, civilizada y pragmática a la violencia estatal.

Me pregunto cómo podría el Perdón, por si sólo – si es que puede –, no ser el punto de partida para otra etapa de violencia, o cómo podrá lograr, esa misma absolución, reconciliar a una sociedad que por años ha visto enfrentar a sus hijos como a bandos de enemigos.

He leído, y últimamente escucho con reiterada frecuencia, varias fórmulas y ejemplos; pero yo únicamente confío en las dos viejas herramientas que históricamente han demostrado ser más confiables que la venganza, y más efectivas que la tolerancia: La ley y la justicia.

Mi relación con Antonio Castro

•mayo 23, 2013 • Dejar un comentario

3DCAA639-181E-42E7-BB5D-9DEC04162541_mw1024_n_s[2]El 19 de octubre del 202 A. C. el general romano Escipión el Africano, venció a Aníbal en la batalla de Zama, en las cercanías de Cartago. No tiene nada que ver, pero en esa misma fecha, mucho, pero mucho tiempo después, nació en La Habana, Cuba, el nuevo y flamante campeón de golf, Dr. Antonio Castro Soto del Valle, el cuarto de cinco varones nacidos de la unión del ex dictador Fidel Castro con Dalia Soto del Valle (una mujer que respeto por el ejercicio excepcional de su condición de madre).

Aclaro, digo que es excepcional porque una calurosa noche de invierno, finalizando el año 2004 y sobre mi vida caía todo el poder del MININT y el frenesí de Raúl, Antonio se acercó a mi esposa, sacó de su billetera un billete de dos dólares y mirándole a los ojos le dijo “Dicen que da buena suerte; tómalo, la van a necesitar. Raúl intentó acabar conmigo; pero mi madre está viva, la de JJ no”.

Mi relación con Antonio siempre fue afable, distante, y sincera, nada más. Sus matrimonios, esposas e hijos no es tema sobre este tapete.

De niño – según cuentan los escoltas – Tony era tímido, obsesivo, curioso y antojadizo; pero su maestro de historia durante el tiempo que estudio en la Lenin, le describe como un estudiante inconstante y un becario poco aseado que por no llevar su apellido sufría reiteradas crisis de identidad y depresión. Quizás esta frustración se convirtió en contrapeso de avance para luego desplegarse.

Vale señalar que por el halo de misterio y seguridad, una constante en su vida, durante el periodo estudiantil, sus maestros fueron miembros activos de la dirección general de seguridad personal del MININT travestidos en pedagogos, que marcaron extensas lagunas en el proceso cognitivo e instructivo del joven Castro Soto del Valle.

Cuando por órdenes de su padre, quebraron el cascarón del hermetismo, Antonio, ávido de sociabilizar, se redescubrió, y emergió al mundanal ruido, con tres atractivos adjetivos, famoso, rico y poderoso; que es igual a, potente imán de atención. Lo que muchos se preguntan es por qué sin ser el mayor, ni el único, ni el último ni el preferido, sea él el “sin igual”.

Por supuesto, el estereotipo de belleza influye, Antonio es rubio, bien parecido, abundante en estatura y exagerado de ego. Es la imagen varonil de cualquier primer actor. Y además tiene fama de buen doctor.

Con educación de rey, y fascinado por los regímenes monárquicos, es un mortal sofisticado que tiene encanto, elegancia y buen gusto. Amable cuando quiere serlo y aplastante cuando se le contradice.

Pero la clave de su éxito está en el arte de la seducción. Él sabe bien que su apellido, más que un icono, es una marca comercial y maneja con maestría y al detalle, su mercadotecnia personal.

La inmodestia y el glamour son, sin dudas, sus más fuertes atractivos; disfruta ser diferente aunque repele a quien lo adula, posee sensibilidad temporal por los cubanos del patio, (a quienes por lógica heredada ve como súbditos) los que como única propiedad tienen el carnet de identidad.

Tony es un tipo chévere, que nació en un medio desafecto y asume que, aún naciendo en el poder, todos los seres humanos nos parecemos a nuestro entorno y como tal deberíamos ser entendidos.

Los números que Cuba engaveta

•mayo 21, 2013 • Dejar un comentario

BD8A18D0-930C-42DC-92C5-D3D378541176_mw1024_n_s[1]Según el periódico Granma, Cuba figura entre los 16 países que ya alcanzaron la meta propuesta por la Cumbre Mundial de la Alimentación en el año 1996, intentar reducir a la mitad el número de personas desnutridas en cada país de este mundo antes del año 2015.

Lo penoso es que el señor José Graziano da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), asegura que el mérito ha sido posible gracias a la prioridad dada por el gobierno cubano al garantizar el derecho a la alimentación de su pueblo y a las políticas implementadas para lograr tal objetivo.

Sinsentido, pero explicable. Es difícil mirar más allá del crecimiento que con perfección pretende mostrar un gobierno que falsea todos sus datos y sabe que para la gran mayoría de los organismos internacionales, el mundo se reduce a números. Somos cifras y cálculo; aritmética muy peligrosa que manejan con excelencia algunos funcionarios cubanos. Mi país es un lugar de impunidad donde impera una combinación impecable entre política y prostitución.

No quiero machacarlos citando las viejas y conocidas tácticas usadas por el gobierno cubano para hacer lobby y ganar votos en los diferentes foros a nivel internacional. Lo mismo da si es CDR, FMC, UNICEF, FAO, CDH, UE, PNUD, OEI, CARICOM… Toda sigla se maneja igual, nacional o internacional. Cuando hay fondos, nada se les hace imposible porque en la política isleña sólo se tiene pendiente lo que se gana al perder, y lo que se pierde al ganar.

A mediados de los 90s, una joven neonatóloga que trabajaba en el hospital gineco-obstetra “Ramón González Coro” del capitalino Vedado, antigua clínica “Sagrado Corazón”, se ganó entre muchos seleccionados el formar parte de una comisión que estudiaría lo que para entonces era una investigación TOP SECRET.

Ocultando una sonrisa, e intentando no mostrar su inmenso agradecimiento por tanta confiabilidad, la talentosa doctora se dispuso a trabajar. Y por contar con el absoluto respaldo del mismísimo Consejo de Estado, pensó que decir la verdad constituiría la simiente de lo que con suma pasión ella llamaba “Mi Revolución”.

La apremiante exploración arrojó que el neonato cubano nacía con menos peso, lo que traía como resultado posterior una disminución considerable e irreversible en la talla del niño cubano, rozando incluso con los estándares científicamente establecidos como “alarmantes”.

Para este estudio, que duro algún tiempo, este equipo multidisciplinario, confeccionó una planilla donde se tenían en cuenta variables como: edad de las madres, evaluación del estado de salud al detectar el embarazo, tratamientos con suplementos nutricionales, aumento de peso con el embarazo, antecedentes de legrados, etc. Todos estos datos fueron extraídos de los tarjetones (registros) de embarazadas en los consultorios médicos, y en los diferentes departamentos de estadísticas de cada policlínico municipal.

El informe final reveló que los factores asociados al nacimiento de los muchos neonatos cubanos con peso inferior a 2 500 g, se debe, a la inadecuada nutrición de la futura mamá (este representó el mayor porcentaje de los casos estudiados), anemia durante el embarazo y un período intergenético inapropiado.

Desde entonces, y como corresponde, los resultados fueron alterados y los reales, engavetados bajo llave. Y mi amiga, que dejó la medicina y se dedica a pintar, dice que el vello facial no es lo único que relaciona a los funcionarios cubanos con el talibán.

Detrás de un kilo de carne en Cuba

•mayo 13, 2013 • 1 comentario

KiloHace unos días leí que dentro del inmenso y complicado engranaje que edifica el Ministerio de la Industria Alimentaria cubana, la empresa cárnica obtuvo a nivel nacional el mayor volumen de ventas durante el pasado año fiscal.

Me extrañó, en ese ministerio existen varias empresas con más consejo administrativo que personal trabajador; pero alegrarme o alarmarme fue mi “to be or not to be”.

La prensa oficial miente poco, aunque regularmente y como norma establecida obvia parte de la realidad. Por ello pensé que esa nota había sido publicada con el único objetivo de limpiar el hedor a corrupción que sobre ese ministerio dejó la ola de investigaciones y arrestos que llevó a prisión al ex titular de esa industria (Alejandro Francisco Roca Iglesias), a su ex viceministro (Celio Hernández) y a otros tantos funcionarios. Sobre todo conociendo que, aunque la nueva Ministra del ramo es la Dra. María del Carmen Concepción González, quien lleva el sartén por el mango de tan necesaria institución es la insensata y nunca bien ponderada ingeniera especialista en química aplicada a la alimentación humana, Deborah Castro Espín.

En fin, la ironía es libertaria y como dice el refrán marinero, “Los delfines que mucho saltan, viento traen, y calma espantan”. Continué dándole qué hacer a mi abulia intelectual y comuniqué con La Habana usando el excesivamente caro invento que en 1876 patentara el logopeda británico Alexander Graham Bell.

“La Unión de la Carne – y cito casi textual a quien pidió no ser revelado – es la empresa que dentro de este gran conglomerado vendió más el año pasado. Apoyada, claro está, por la Corporación Alimentaria SA (una misteriosa entidad privada de capital cubano).

El consumo de carne creció, y ambas entidades fueron las encargadas de producir y comercializar los productos cárnicos, más todos sus derivados”.

Hasta aquí todo iba bien, lo escandaloso es el resto. Hace mucho no es rentable producir un kilo de carne en Cuba, en ello influyen los precios del pienso, los costos del cuidado animal, la atención veterinaria y petróleo. Con esto, el producto llega caro a las procesadoras cubanas. Pero, el gobierno cubano no calculó, o previó el tangible incremento, que han tenido desde el pasado año, los restaurantes de iniciativa privada, (paladares) y por ese motivo el MINAL se vio obligado a innovadoras soluciones para satisfacer la acuciante demanda.

Nos quedamos sin respuesta – me dijo mi interlocutor en tono sigiloso -, y de “arriba” nos llegó la orden de mezclar el picadillo de res con pequeñas cantidades de carne de origen equino y texturizado de soya, para con ello mantener un nivel nutricional aceptable y no afectar el típico color cereza-rojizo propio de la carne fresca.

Que espanto, los funcionarios cubanos perdieron respeto y mesura; ganaron irresponsabilidad, desvergüenza y perversión. El fraude aquí no está en la mezcla si no en engañar, o no informar debidamente.

Es necesario aclarar que desde mediados del 2012 a la fecha, el picadillo de res, que venden a precio de filete en CUC, y que degustan turistas y nacionales, es apto para el consumo humano, pero no es picadillo de res. Por cierto, en Cuba nunca lo que parece es.

Mis Novias de Blanco

•mayo 1, 2013 • Dejar un comentario

A80EC335-B710-44B4-B608-352A4D41A109_w640_r1_s[1]Hace apenas tres días, estuve en el aeropuerto de Miami, no quería yo perderme la llegada de Berta Soler a esta ciudad. Discretas y humildes, allí estaban, sentadas en un rincón, un pequeño grupo de aquellas mujeres a las que por su inmensidad, hace algún tiempo bauticé “Mis Novias de Blanco”; entonces recordé una mañana de domingo, que un fuerte e indiscreto sol, descubría la 5ta avenida y revelaba ante mis ojos una perfecta formación, que por desconocimiento relacioné con una convención de santeros.

Desacierto total, eran mujeres vestidas de blanco con una flor en la mano. Me detuve a observar, y un cincuentón de cara desencajada y guayabera color beige, entre el susto y la emoción, se acercó dando palmadas sobre el capó de mi auto, y mostrando un carné del G2, me ordenó con amabilidad inusual “Sal de aquí, esas son Las Damas de Blanco”. Continué mi lenta marcha, decidido a saber quiénes eran aquellas mujeres.

Días después me enteré que el mismo grupo de mujeres estaba protestando cerca de la Plaza de la Revolución, justo donde yo me había manifestado por considerarlo el ágora de los cubanos; y que una de ellas (Berta Soler), no pensaba irse de allí hasta que no pudiera ver a su esposo detenido y enfermo. Pero claro, fuerzas policiales y paramilitares las desalojaron usando la siempre repugnante ayuda de patadas y empujones.

Para entonces, conocerlas dejó de ser una simple curiosidad, era un deber, un sentimiento, acercarme a aquellas mujeres que por pedir la libertad de sus familiares, de sus seres queridos, cada domingo incluso hoy logran desencadenar la quietud de los dictadores cubanos. ¿Quién se atreve a tanto amor?

Las vi por primera vez, en la distancia, una morena corpulenta con trencitas, y una rubia con pamela, que resultó ser luego un ángel que, cuando todo estaba oscuro, Dios colocó en mi camino y como nombre terrenal le puso Laura Pollán.

De pronto un “Abajo los hermanos Castro” interrumpió mis recuerdos, era la voz grave y segura de un ébano convertido en mujer, de una dama que por su ternura y simplicidad es imposible creer que para algunos sea sólo un expediente abierto. Su sonrisa es un anzuelo; y su valor, rima con hermosura, pero no con simulación.

Por un segundo temí acercarme, pensé en el tiempo y sus estragos, y que no se acordaría de mí; pero no, me equivoque, pese a su periplo mundial, y recibir tantas muestras de afectos Berta continúa siendo un soldado de esperanza, armada con su indefensión. Práctica, racional, obstinada, directa, fuerte, bonachona, alegre, leal, carismática y dulce, es una excelente amiga, perfecta fusión de defectos y virtudes, una auténtica cubanaza. Es mujer sencilla de espíritu indómito; que sin pretensiones de poder, entrega amor a los excluidos de cualquier misericordia. Es un ser humano inmune a esa fiebre de protagonismo que tanto pulula y atrofia.

Abracé y besé a la misma mujer que un domingo, vestida de blanco, luego de asistir a la misa en Santa Rita, y de marchar por la 5ta Avenida, conocí sentada en uno de los viejos bancos que inmóviles y desde hace años custodian con celo el parque Gandhi en Miramar, esa bellísima barriada habanera que se resiste a continuar anclada a la era del deshielo

 
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